A pesar de que el gobierno federal cuenta con protocolos para atender la violencia escolar, organizaciones internacionales han alertado que el bullying en México va en aumento, siendo las aulas uno de los principales espacios en donde los menores de 18 años sufren violencia física y únicamente 20% de los casos son denunciados.

De acuerdo con el informe anual 2018 del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en México ocho de cada 10 agresiones contra niñas, niños y adolescentes entre 10 y 17 años suceden en la calle o las escuelas, siendo los golpes las agresiones más comunes.

Según el mapa de porcentaje de menores que han sufrido acoso en las escuelas de la organización internacional Bullying Sin Fronteras, en Estados Unidos, México, Brasil y China, más de 50% de esta población ha sido agredido en los centros escolares.

Cabe señalar que, en febrero del 2017, la Secretaría de Gobernación, la SEP y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación firmaron el Plan de acción para la prevención social de la Violencia Escolar. El plan tenía el propósito de mejorar la convivencia, prevenir la violencia y el ingreso de armas a las escuelas.

De acuerdo con el Protocolo de actuación en situaciones de bullying de la Unicef, la violencia escolar no solamente se refleja a través de las agresiones, sino que también puede ser sexual, que es una manifestación que involucre comentarios, insinuaciones y amenazas con contenido sexual o exhibición explícita sexual entre pares.

También la violencia verbal, que es insultar, difamar o divulgar un rumor o comentario malintencionado, así como hacer comentarios discriminatorios o despectivos; las agresiones psicológicas para intimidar, humillar o excluir algún estudiante; la violencia material, que son acciones para dañar, robar o esconder artículos, y el cyberbullying como la violencia que se ejerce contra una persona a través de redes sociales.

Bullying Sin Fronteras detalló que 82% de los niños con discapacidad sufre acoso escolar y este número aumenta en el caso de los homosexuales, que lo sufren hasta en 90% de los casos.