Los niveles de rezago educativo en México se abatirán de manera sustancial cuando se reduzca la población adulta con apenas estudios de primaria y secundaria completa; se refuercen las acciones para mejorar la cobertura de la población en educación media superior, y se eleve la calidad de los servicios educativos, refiere un reporte del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP) de la Cámara de Diputados.

De acuerdo con Liv Lafontaine Navarro, directora de Análisis y Seguimiento de Resultados del Consejo Nacional de la Evaluación (Coneval), garantizar el acceso efectivo al derecho a la educación implica un reto enorme.

El Coneval considera que una persona se encuentra en situación de carencia por rezago educativo si cumple con alguno de los siguientes criterios:

Tiene de tres a 15 años de edad, no cuenta con la educación básica obligatoria y no asiste a un centro de educación formal, o nació antes de 1982 y no cuenta con secundaria completa.

En opinión de Lafontaine, existen programas que contribuyen a la disminución de la carencia por rezago educativo, clasificados como fuertes prioritarios , los cuales condicionan sus apoyos a la asistencia escolar, entre los que destacan el de Atención a la Demanda de Educación para Adultos, el de Seguro de Vida para Jefas de Familia y el de Prestación de Servicios de Educación Inicial y Básica Comunitaria del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe).

Desde su visión, es muy importante que las entidades federativas realicen la labor que les corresponde de mejorar la calidad educativa, porque se trata de una tarea compartida entre los diferentes órdenes de gobierno.

Son tres los principales retos que enfrentan los programas de educación básica en el país, consigna el reporte Evaluación del gasto educativo en México .

  1. La falta de congruencia entre los propósitos y fines, ya que los programas todavía tienen dificultades para explicar cómo se conectan con el objetivo de mejora de los aprendizajes, lo que impacta sobre su capacidad de incidir en los procesos de enseñanza.
  2. El federalismo educativo y/o la descentralización de operadores, porque la cantidad y diversidad de actores involucrados en diversos niveles podría suponer una amenaza al cumplimiento de los objetivos, como producto de la descoordinación o de la existencia de fines divergentes.
  3. Evaluación de la operación y resultados debido a que prácticamente no existen evaluaciones de resultados y menos aún evaluaciones de impacto.

Quizá más importante es el hecho de que no son frecuentes las evaluaciones de procesos o de implementación, fundamentales para corregir aspectos del programa que podrían no estar funcionando... , completa el reporte del Cesop.

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