“Hay en el mundo y en esta región del mundo, América Latina en particular, preocupaciones importantes respecto a lo que está sucediendo precisamente con algo más que pulsiones autoritarias”.

Con esta provocación de Carmen Aristegui, como moderadora, comenzó la mesa de diálogo “Igualdad frente a libertad, libertad frente a igualdad: ¿es posible resolver la tensión perenne?”, como parte del programa FIL Pensamiento de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, de la que tomaron parte el expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero y uno de los líderes morales de la izquierda mexicana, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

En esta conversación, Aristegui solicitó al político mexicano, tres veces candidato presidencial, un balance del estado de las cosas en el país a tres años cumplidos de la presente administración.

“Los resultados de un gobierno se miden por los logros. Tengo la impresión de que en el aspecto económico no hemos logrado revertir la tendencia que hemos llevado de cuatro décadas para acá (…) La violencia está presente en todo el país, la inseguridad de la gente, de las familias. Tenemos un alto índice de desempleo, no hemos logrado recuperar incluso el empleo perdido en estos años de pandemia. Tenemos un sistema educativo con muy fuertes deficiencias, para no hablar del sistema de salud", dijo.

"Yo creo que esto es lo que tenemos en estos tres años, más allá de esfuerzos que habría que reconocer, como el elevar el salario mínimo o estar buscando subsidiar carencias de distintos sectores de la población”.

La afirmación del líder histórico de la izquierda mexicana contrastó con lo dicho esa misma tarde por el presidente Andrés Manuel López Obrador en su mensaje a la nación, a tres años de gobierno, en el que, entre otras afirmaciones, dijo: "también es satisfactorio informar que hemos recuperado 1 millón 395 mil empleos que se perdieron por la pandemia y se han creado 320 mil puestos adicionales, de modo que ahora se tiene la cifra más alta de empleo de la historia con 20 millones 933 mil trabajadores inscritos en el IMSS".

Pero Cárdenas Solórzano ve un país "con muchos rezagos todavía y sin propuestas para superar los problemas de empleo, pobreza, inseguridad, de escaso crecimiento económico, deterioros ambientales, todas las cuestiones de género. No veo iniciativas de quienes deberían tenerlas".

Señaló que esa ausencia de propuestas sobre todo se se lamenta de las entidades políticas, "empezando por el gobierno, para que nos diga cómo recuperar el crecimiento de la economía, cómo llevar a cabo una reforma fiscal", pero también de parte de los partidos políticos, "puesto que ahora mismo la vida política está centrada en la confrontación: desde la oposición es todo contra el presidente y por parte del partido del gobierno es todo contra la oposición sin buscar el diálogo".

Necesaria, una integración en AL

Ya entrados en materia, ambos panelistas dialogaron sobre el estado de la democracia en nuestras naciones y emitieron sus propuestas de alternativas para evitar dar pasos atrás en esta materia.

“Requerimos mejorar nuestra propia democracia electoral para evitar, por una parte, intromisiones de funcionarios que traten de inclinar la balanza electoral en favor de candidatos determinados o de tendencias determinadas, y requerimos que, en nuestro caso, no haya dinero sucio en las elecciones”, declaró Cárdenas Solórzano.

Estimó que en nuestro caso es muy importante lograr paz interna. “Algo que ha faltado es la decisión política de alcanzar la paz, pero necesariamente involucrar a la sociedad. Erradicar la delincuencia no es solo una cuestión del Estado, de orden policiaco o de fuerzas armadas, como es nuestro caso, sino que ha faltado involucrar también a la sociedad”.

Por su parte, Rodríguez Zapatero arguyó que hoy más que nunca es imprescindible que valores como la libertad y la igualdad se abracen en el siglo XXI, aunque, admitió, es difícil distinguir cuál es prioritario y, más difícil aún, “es conquistarlos a la vez, en profundidad, en una sociedad plenamente libre y de iguales (…) no es fácil la conquista de esos dos grandes valores al mismo tiempo, hay que asumirlo (…) son dos valores que tienen que ir arropados de una especial cultura de lo que significa vivir en sociedad. La historia no nos da motivos para sentirnos orgullosos. La historia es la historia de la violencia”.

Remató que ninguno de los desafíos que más angustian: las desigualdades, la pobreza, la debilidad institucional, tendrán una transparencia en un mundo cada día más global si no hay un proceso de integración comercial, científica, de desarrollo e innovación, en este caso de América Latina, que permita a la región tener autonomía, fortaleza y no dependencia de Estados Unidos.

En eso coincidió Cárdenas Solórzano: “la unión de las naciones latinoamericanas es lo que nos va a permitir, o lo que nos permitiría en un mundo que se constituye en bloques, sería el poder hablar de tú a tú con los grandes bloques que existen actualmente en el mundo y sería la posibilidad de que se pudieran, efectivamente, llevar a la práctica políticas que nos permitieran no buscar la dependencia de unos sobre otros sino la colaboración que pudiera derivar beneficios para unos y para otros”.