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Política

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89 años del PRI; intenta salir del tercer lugar de preferencias

El PRI llegará a su 89 aniversario con el riesgo de perder, por segunda ocasión desde que fue fundado por Plutarco Elías Calles, la presidencia de la República que en el 2012 recuperó, tras 12 años de gobierno surgido del PAN, con Peña Nieto.

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El Partido Revolucionario Institucional (PRI) llegará a su 89 aniversario con el riesgo de perder, por segunda ocasión desde que fue fundado por Plutarco Elías Calles, la presidencia de la República que en el 2012 recuperó, tras 12 años de gobierno surgido del Partido Acción Nacional (PAN), con el mexiquense Enrique Peña Nieto.

Los politólogos José Antonio Crespo y José Fernández Santillán coinciden en que la probabilidad de la derrota del tricolor el próximo 1 de julio es “muy alta”, no sólo respecto de la contienda presidencial sino de las ocho gubernaturas y la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México que estarán en juego también este año.

“El PRI arrancó en tercer lugar (en la contienda presidencial). Está tratando de remontar ese tercer lugar, pero desde el año pasado el PRI estaba ubicado ahí. Dijeron ‘bueno, es que no hay candidato’. Ya hubo candidato y sigue rezagado... ahora están golpeando a (Ricardo) Anaya (su oponente del PAN) a ver si lo logran bajar y están haciendo recambios y agregados en su equipo de campaña para consolidar, sobre todo, el voto interno del PRI, que por lo visto tampoco está muy firme o muy garantizado”.

“Entonces, están haciendo, bueno, lo que pueden para tratar de rebasar ese tercer lugar, ubicarse en el segundo y, en tal caso, veremos cómo se realinean los votos, pero, de hecho, la probabilidad de que pierda es muy alta”, opinó Crespo, investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas.

Para Santillán, profesor-investigador del Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México, el PRI “llega dividido, conflictuado entre políticos y tecnócratas (a la disputa por la presidencia de la República). No llega fuerte ni unido. Llega no solamente con grupos confrontados, sino también proyectos confrontados, porque (con la designación de José Antonio Meade como candidato presidencial) los políticos se tuvieron que subordinar al modelo neoliberal”.

Por primera vez en su historia, el PRI postuló a un no militante, sino a un simpatizante, para contender por el cargo más alto de elección popular.

la marca pri

“Es un reconocimiento de que la marca PRI está muy deteriorada, muy rechazada. Por eso dijeron ‘vamos a poner a un no militante para que logre, sobre todo, jalar votos de afuera del PRI, de los no priistas’. Ésa es la intención, pero no sabemos si va a funcionar porque, por un lado, dentro del PRI muchos pueden decir ‘no, pues, ése no es priista, no lo siento mío, no lo siento como auténticamente del partido’ y creo que por eso han venido estos recambios en el equipo de campaña”.

“Pero hacia afuera la idea es, si no es un priista, si es alguien que se ha mantenido al margen, que no tiene militancia, igual y podemos votar por él; para quien no quiera votar por otras opciones. Pero el hecho mismo de que esté dentro del PRI, rodeado de priistas, con mucha gente de los tradicionalistas del PRI de tantos años, puede hacer que se aleje ese voto. Un voto a favor de Meade, por él mismo, puede alejarse al decir no, en realidad estás votando por el PRI y por todos esos que lo acompañan en sus actos de campaña. Entonces, puede salir al revés. Que ni amarres bien el voto duro priista y no jales los suficientes votos de afuera”, estimó Crespo.

El hecho de postular a Meade, consideró Santillán, “es una cosa extraña” porque, aclaró, “el exsecretario de Hacienda no puede ser considerado como candidato ciudadano. Lo han presentado así y todo el mundo se ha tragado ese cuento de que es ciudadano, pero es un tecnócrata, parte de un grupo político que ha controlado este país desde la época de Carlos Salinas de Gortari (...)eso se lo traga la gente de a pie, pero no es correcto confundir análisis con propaganda. No es militante, pero sí es un hombre de poder que quiere seguir imponiendo en el país el modelo neoliberal, que ya fracasó como en muchos países”, precisó.

A la pregunta de si le alcanzará al PRI su maquinaria electoral para retener la presidencia de México, Crespo dijo: “Sólo si (Meade) se ubica en segundo lugar, cercanamente a López Obrador. Sólo en esa circunstancia su aparato podría mostrar la diferencia, como creo que ocurrió en el Estado de México. El aparato fue lo que hizo la diferencia (...) si se ubica a poca distancia respecto de López Obrador entonces sí, su aparato le puede dar el triunfo. Pero si se queda rezagado en tercer lugar no hay poder que lo salve de ahí. Ni todo el aparato lo puede levantar”, expresó.

Desde la óptica de Santillán, “la maquinaria priista funciona. Lo que no está funcionando es la propia figura de Meade”.

Es probable, dijo, que conforme se acerque el día de la elección el PRI y el PAN se unan para impedir el triunfo de López Obrador, puntero en las encuestas.

RECUPERÓ PEÑA LA PRESIDENCIA

Hace seis años, el hoy presidente de México, Enrique Peña, identificado como el primer priista del país por detentar dicho cargo, ganó en las urnas al sumar 19.2 millones de votos (38.20% del total), postulado por la coalición Compromiso por México, que integraron el PRI y el PVEM, la más alta votación de la historia del PRI. Hasta el año 2000, el tricolor jamás había perdido el poder presidencial desde el 4 de marzo de 1929.

El partido se llamó PRI a partir de 1946. Nació como Partido Nacional Revolucionario (PNR) y en 1938 se convirtió en Partido de la Revolución Mexicana (PRM).

Al tricolor están afiliados, de acuerdo con la última verificación de padrones partidistas a cargo del Instituto Nacional Electoral (INE), 6.3 millones de mexicanos.

Actualmente gobierna en 14 de las 32 entidades federativas del país, la cifra más baja desde su fundación; una gubernatura menos de las que tenía a sus 88 años, luego de que en el 2017 perdió Nayarit, de las tres en juego. Entonces retuvo el Estado de México y Coahuila, bajo la conducción de Enrique Ochoa Reza como presidente nacional del partido.

rramos@eleconomista.com.mx

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