Las mesas de Diálogos sobre la Violencia en contra de las Mujeres, organizadas por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), el Laboratorio Nacional de Políticas Públicas del CIDE y Cabify, plataforma de movilidad que enfrentó una crisis en septiembre del año pasado por el asesinato de Mara Castilla en Puebla, concluyeron que en México falta un largo camino por recorrer en materia de género. México se encuentra en el lugar 88 de 144 en igualdad de género, según el Foro Económico Mundial.

1. Hay leyes pero falta aplicarlas

En México se han implementado políticas públicas para cerrar la brecha de género, pero a pesar de que existen programas y unidades especializadas, existen fallas en la aplicación de la justicia, diferencias regulatorias entre estados, políticas rosas y falta de información para las víctimas. En México solo se denuncia el 32% de las agresiones hacia las mujeres, según el Instituto Nacional de las Mujeres.

“Hay mucha resistencia desde la administración hacia la perspectiva de género. Hay diferencias en la aplicación de justicia, aun en las unidades especializadas. Algunas de las actividades que hicieron fueron elegir el menú del comedor, repartir los uniformes y organizar la feria del tamal dietético. Hay una brecha en lo que la norma nos dice y la práctica”, dijo Karla Prudencio, investigadora del CIDE.

2. Los datos públicos son necesarios

El acceso a la información es importante y en México existen huecos debido a que el poder judicial decide cuál es la información de interés público. Las estadísticas sirven para hacer un diagnóstico, un estado de la cuestión que muestre cuáles son las necesidades puntuales en materia de género.

Según la investigadora del CIDE, Karla Prudencio, falta transparencia en la información: “La sentencia es desde el Poder Judicial y dejaron de ser públicas por derecho y solo podemos tener información de las de interés público. El mismo Poder Judicial decide cuáles son y nosotros no podemos acceder a información”.

“Construir bases de datos a partir de datos hemerográficos es importante para complementar las estadísticas oficiales. Nos falta entender que es lo que precede al último y desgraciado paso que es el feminicidio. Sin esos datos no llegaremos a un diagnóstico previo para poder determinar la prevención. Tenemos datos pero hay una historia que nos falta”, dijo Sandra Ley, profesora e investigadora del CIDE.

3. La violencia contra las mujeres no es normal

Uno de los principales problemas de la violencia en contra de las mujeres es la normalización. Algunas mujeres no distinguen cuando están siendo agredidas, lo que se refleja en el bajo nivel de denuncias. 8 de cada 10 mujeres que han sido víctimas de violencia no solicitaron apoyo a alguna institución ni presentaron una queja o denuncia ante alguna autoridad, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

“Se habló sobre la normalización de la violencia porque las personas creen que es normal que las violenten. Esa normalización provoca que no se denuncie y que parezca que no existe. Esta violencia cambia cómo nos vestimos, nuestros horarios y a dónde vamos, por miedo”, dijo Céline González, maestra en Administración y Políticas Públicas del CIDE.

4. No existe regulación en algunos espacios

Los espacios digitales traen discusiones en el plano legal, ya que México no cuenta con regulaciones sólidas para las denuncias de las víctimas de violencia de género en plataformas digitales. 9 millones de mexicanas han sufrido al menos un incidente de violencia digital, según el Módulo sobre Ciberacoso del Inegi.

“El espacio público más moderno es internet y no se ha podido regularizar este espacio. Falta una regulación específica de políticas para internet”, dijo Céline González.

5. La convivencia entre el sector público y privado debe mejorar

El sector público ha realizado esfuerzos para combatir la violencia de género en los espacios laborales, pero estos esfuerzos no son replicados en muchas ocasiones por la iniciativa privada, debido a que los protocolos o comités de género no son obligatorios.

“En el sector privado se discutió que no están obligados a hacer esfuerzos, pero es una responsabilidad social”, dijo Margarita Gómez, coordinadora de la Unidad de Innovación, Experimentación y Conducta del Laboratorio Nacional de Políticas Públicas (LNPP) del CIDE. El sector privado también necesita políticas de género, dijo.

6. Educación y más educación

La academia juega un papel importante en la lucha por combatir la violencia hacia las mujeres. Aún no se incluye la perspectiva de género en las aulas, problema que permite reproducir los mismos patrones de agresión desde pequeños. Incluir a los hombres en una educación vinculada al respeto y fuera de estereotipos facilitaría el cierre de la brecha.

“No tenemos diagnósticos. Tenemos que empezar. Dialogar sobre la violencia que no es feminicidio porque hay una continua violencia física, patrimonial, económica, política. Incluir la perspectiva de género desde las aulas porque es una violencia estructural histórica y las escuelas son las primeras reproductoras”, dijo Céline González.

Adicional a las mesas de diálogo que dieron conclusiones interesantes sobre la problemática de la violencia de género en México, el CIDE presentó un micrositio dedicado a contextualizar y concentrar información de instituciones gubernamentales, asociaciones, organismos internacionales, sector privado y la academia accesible para todo público. El proyecto se basa en cuatro ejes: mesas de diálogo, estudios, un mapa de actores y las mejores prácticas para el combate de la violencia en contra de las mujeres.

El conocimiento de información, la medición y evaluación de los esfuerzos, la regulación de espacios digitales, la inclusión de una perspectiva de género en las aulas y otras acciones similares podrán impulsar el cierre de la brecha de género en el país.

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