Y de repente regresamos a principios de la década de 1980. Una tranquila mañana de octubre un ciberataque terminó con los planes de millones de usuarios a nivel mundial, que no pudieron comunicarse hasta después del mediodía, cuando concluyó el asalto.

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El mundo informático sufrió donde más le duele y los usuarios sin saber exactamente qué era lo que estaba pasando vieron su vida frente a un monitor reducida a las pocas opciones que les quedaban dentro de la web y visitaron los sitios que aún se encontraban el línea.

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Los que se encontraron fuera de sí tuvieron que replantearse un mundo con entretenimiento fuera de la web, donde conviven diariamente con pocos alicientes que aporten una distracción efectiva a las presiones de todos los días. El problema es que el entretenimiento que ofrece la diversidad de la fauna de internet, y a la que miles de personas están acostumbradas, tuvo una pausa por problemas técnicos.

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Ese así como regresó a miles de personas una de las preguntas que ha acosado a la humanidad durante su paso por la tierra: ¿qué hago ahora? Un cuestionamiento del que la web ha tenido una variedad de respuestas para todos los gustos, desde los últimos años y que en esta ocasión volvió a plantear cuestionando el sustento de lo que hasta este día de octubre se planteaba como una constante existencial.

Es por eso que nos dimos a la tarea de reflexionar para generar una lista de 15 actividades que cualquiera puede hacer en un día sin internet.

1. Un paseo en el parque

Por suerte, aún es gratis caminar. Dar un paseo por el parque más cercano no tiene costo y garantiza una de las actividades lúdicas que pueden ser genuinamente entretenidas, además de presentar una oportunidad única de convivir con otros seres humanos, aprovechando que mantienen la vista lejos de una pantalla.

2. Conversar sin revisar las actualizaciones de redes sociales

Antes de que existiera la posibilidad de estar conectado en cualquier lugar que haya señal de internet, la gente conversaba prestando atención al interlocutor con el que se mantenía contacto. No era cuestión de no poder hacer varias cosas a la vez, se trataba de poner atención a la información que se recibía.

3. Marcar por teléfono para saludar

En lugar de sólo enviar un saludo escrito en un servicio de mensajería instantánea, se puede marcar para saludar y enfrentar el sonido de la voz de otra persona y asimilar que para seguir platicando hace falta un poco de interés de los dos lados.

4. Investigar en libros

Para quien disfruta de una tarde cultivándose, la es acudir a una biblioteca y obtener todo tipo de textos sobre un tema, mismo que se leerá con cuidado apuntando en un cuaderno aparte la información de más relevancia para no perder de vista.

5. Dibujar

¿Realmente importa si se nace con talento para dibujar? Esta puede ser una de las actividades más relajantes que existe y además permite reflexionar sobre casi cualquier cosa.

6. Aprender a tocar instrumento

Gracias YouTube es posible ahorrarse las lecciones de música en una etapa amateur, pero nunca se puede superar el hecho de poder recibir de primera mano alguna observación sobre el progreso, de esas que sólo un buen maestro puede hacer para lograr alcanzar mucha destreza al tocar un instrumento.

7. Cocinar

Cocinar es una de las actividades más relajantes que se pueden hacer, en lugar de sólo ordenar comida. Es una actividad que no requiere de mucha destreza aunque si de atención y se puede hacer en solitario o en equipo.

8.Leer, sin presumir el progreso en un libro

No hay problema alguno con comentar el contenido de un libro, sobre todo con alguien que ya lo haya leído, de hecho la situación se convierte en una muy enriquecedora experiencia. Pero ¿realmente se necesita presumir que leíste y que avanzaste en un libro?

9. Ir al teatro o a un museo

Lo cierto es que habría que revisar la cartelera de teatro en un periódico impreso, pero una vez que se eligiera la función sólo bastaría con ir y disfrutar sin encontrar una reseña que arruine la experiencia. Otra opción sería ir a algún museo como parte de un día de internet pero con entretenimiento.

10. Jugar juegos de mesa

Una actividad que se tiene que realizar en grupo y permite convivencia interpersonal. Un favor, el juego llamado Uno es extremadamente divertido pero se deben dejar de lado los sentimientos y no tomarse nada personal, la mala suerte y el abuso son parte fundamental de la estrategia en este juego.

11. Descubrir música en una tienda discos

Hemos olvidado una de las partes más interesantes de escuchar música: descubrirla. Es cierto que descubrir música sigue vigente pero en internet todo se volvió más sencillo. Se puede leer una sugerencia, escuchar una canción relacionada con otra que estamos buscando, en fin no es lo mismo que sólo aventurarse a escuchar algo de música sólo porque la portada del disco llamó la atención.

12. Aprender un idioma

Es una de las mejores maneras de conocer cosas nuevas y adentrarse en la cultura de otro país mientras se desarrolla una habilidad a la cual se le puede sacar mucho provecho en un futuro.

13. Ir a un boliche

Una actividad que no requiere de mucho talento para ser divertida ya que a menos de que se haga competitivamente no es necesario ganar siempre. La posibilidad de que la bola se vaya por las canaletas o hacer una chuza sin querer siempre están latentes

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14.Ver películas

En un día sin internet ver una película resulta ser una aventura. Desde conseguir el material audiovisual que se desee, o ir al cine, hasta volver a conectar cualquier tipo de aparato reproductor a la tele. Esta actividad puede resultar muy retadora.

15. Salir a patinar, andar en bici o patineta

Salir, en el medio de transporte alternativo de propulsión humana que sea, pero salir. No es necesario que buscar una aventura, aunque sea más deseable. El punto es que el aire recorra el contorno de las facciones de la cara, que las piernas hagan un esfuerzo extra y que las manos ayuden con el equilibrio. La idea es dejar atrás la tortura de no haber tenido internet un día completo, en el que descubrimos que sí hay un mundo detrás de la pantalla conectada a la red.