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Opinión

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El modo zombi preelectoral de Wall Street

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Enrique Campos Suárez | La gran depresión 

Enrique Campos Suárez

Mientras los mercados mexicanos dormían en el Día de Muertos, en Wall Street reinaba un extraño “modo zombi”. Lejos de mostrar el nerviosismo propio de las horas previas a que millones de estadounidenses salgan a votar, los financieros parecían estar en total calma. Este comportamiento sorprende a cualquiera: los precios del petróleo cayeron para dar una tregua y el peso mexicano ganó terreno, rompiendo por completo la idea de que unas elecciones tan importantes debían desatar el pánico.

Más allá de los escenarios futuros que se puedan plantear en las mesas de análisis, lo que hoy más importa a los inversionistas es que ya se acabe la incertidumbre. Ante la inminencia del resultado, las grandes mesas de dinero deciden relajar sus apuestas de protección: cancelan los seguros más caros contra pérdidas y liberan toda la tensión acumulada durante semanas.

El primer respiro se ve en los precios del petróleo. Los mercados optan en este momento por leer los titulares que indican un nuevo acercamiento diplomático, sin poner atención, por ahora, a aquella información que anticipa que, tan pronto como pasen las elecciones, las tensiones geopolíticas podrían recrudecer. Por lo pronto, la caída temporal en el precio del crudo alivia la urgencia de refugiarse en el dólar y con ello se relaja el resto de los mercados globales.

Aquí es donde entra el peso mexicano. Al ser una de las monedas emergentes que más se comercian en el mundo y ofrecer tasas de rendimiento atractivas, funciona como imán natural cuando los capitales globales buscan activos de mayor riesgo ante la debilidad momentánea del billete verde.

Sin embargo, no hay que engañarse. Este comportamiento responde a un ajuste técnico de corto plazo y está muy lejos de significar el final de los riesgos estructurales. El peso mexicano mantiene una trayectoria vulnerable y el precio del petróleo sigue siendo rehén de un tablero internacional volátil y difícil de resolver.

Las horas previas al conteo de los votos de las elecciones intermedias en Estados Unidos nos regalan el clásico “rally de alivio”, un respiro táctico donde los mercados celebran simplemente que la parálisis electoral está por terminar. Pero la verdadera prueba de fuego comenzará tan pronto como cierren las casillas y se conozca el nuevo equilibrio de poder en Washington, con el ingrediente adicional de esperar a ver cuál será la reacción del presidente Donald Trump.

Esta pausa que ha decidido tomar el mercado frente a las urnas es apenas una tregua entre la emisión de los votos y su conteo. No hay cambio en la realidad económica.

Al final, este “modo zombi” de Wall Street no es un reflejo de estabilidad duradera, sino la pausa dramática antes de la tormenta. Hoy, cuando los primeros conteos comiencen a fluir desde Washington y las casillas cierren, el peso mexicano y el petróleo volverán a enfrentarse a su cruda realidad. La tregua del Día de Muertos terminó; ahora les toca a los mercados despertar para descubrir si este alivio momentáneo fue solo un espejismo o si realmente se puede dar un punto de inflexión desde Estados Unidos.

Esta pausa que ha decidido tomar el mercado frente a las urnas es apenas una tregua entre la emisión de los votos y su conteo. No hay cambio en la realidad económica.

Enrique Campos Suárez

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios. Actualmente es columnista del diario El Economista y conductor de noticieros en Televisa. Es titular del espacio noticioso de las 14 horas en Foro TV.

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