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Trump, debilitado en China

Fausto Pretelin Muñoz de Cote | Globali… ¿qué?
Trump llega a China motivado principalmente por la desesperación.
Demasiado ha cambiado el entorno de su gobierno desde el 28 de febrero, momento en el que sus fuerzas militares bombardearon a Irán sin tener un plan estratégico y una motivación clara, más bien, fue la inercia, la de su alianza con Israel, quien lo arrastró al vacío.
En el tablero del cuarto de máquinas estadounidense, Trump ve una inflación de 3.8% en abril, una caída de 29% en el comercio con China en 2025 respecto a 2024 (de 582 mil a 415 mil millones de dólares) y un incremento de 100% en el precio del galón de gasolina.
Dos de cada tres estadounidenses aseguran que desconocen el objetivo de la guerra en Irán; la decisión de Trump va en contra de la lógica presentada por el entonces presidente Barack Obama cuando negoció un acuerdo de contención nuclear con Irán. Es decir, con Trump, Estados Unidos ha regresado a la casilla de salida en el tema nuclear iraní: año 2015. Once años perdidos.
No es sencillo traducir las palabras de Trump frente a la realidad debido a la costumbre de que carecen de confiabilidad, pero lo que dijo el jueves durante su primer contacto con el presidente Xi Jinping fue muy revelador: “Es un honor ser su amigo, y la relación entre China y Estados Unidos va a ser mejor que nunca”.
Entre los golpes de realismo que en ocasiones impactan en Trump vimos uno el miércoles en el aeropuerto Incheon de Seúl. El Secretario del Tesoro Scott Bessent y el viceprimer ministro de China He Lifeng se reunieron para evaluar el escenario de un desmontaje de aranceles en productos no estratégicos con valor de 30 mil millones de dólares para ambas partes.
Por el solo hecho de que ambas partes analizan tal escenario, los dos países revelan un mensaje positivo.
Sobre la mesa de negociación de los dos presidentes se encuentra la reapertura del estrecho de Ormuz y Taiwán (una sola China). El primero le daría a Trump cierto alivio ya que se encuentra entrampado en medio del laberinto acuático, mientras que el tema de Taiwán es una línea roja que la Casa Blanca no debería de romper.
La geopolítica vive momentos de descontrol. Pocos imaginaban que las propuestas de Steve Bannon sobre China, a su entonces jefe, el presidente Trump, en 2017, quedarían rebasadas luego del 28 de febrero de 2026.
El escenario debería de ser una lección para México. Este año la presidenta Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard impusieron aranceles a China intentando quedar bien con Estados Unidos.
Mayo 2026, Seúl, Bessent y Lifeng plantean la eliminación de aranceles en productos no estratégicos. El golpe tuvo que haber cimbrado las estructuras de Palacio Nacional y la Torre de Alfonso Reyes.
Trump llega debilitado a Beijing esperando que Xi Jinping logre convencer a Irán de abrir el estrecho de Ormuz.

