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Entre el trastorno y la continuidad

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
No importa que la pregunta nunca sea expresa, porque el intento de respuesta aparece siempre. Manuel Blanco
La historia social que se inscribe en la realidad del siglo XXI no viene con aderezos de bondad, sino en la frialdad del universo de escasas opciones de salida, a las determinantes situaciones extremas, cuando se percibe recesión y se aniquila con un discurso en positivo desde la hacienda pública.
Datos que están distantes de la lírica o el encuentro con quienes, desde otras ópticas, describen con la visión del momento, una realidad que no asusta tanto como la pandemia, que por cierto olvidamos de pronto; pero nos dejó daños irreversibles en el panorama del desarrollo natural de esa niñez sobreviviente.
No es réplica como argumento simplista, sino diversificación, infraestructura con inversión, en el rumbo que se le quiere brindar a Campeche en el último tramo de un gobierno, que, durante décadas, más de cinco, dependió en exceso del petróleo, lo que generó una estructura económica vulnerable.
Para nadie es un secreto que cayó como balde de agua fría, la llegada de PEMEX a Ciudad del Carmen a finales de los años setenta, porque no había ninguna preparación, ni se dieron las acciones o reacciones para la inversión de los empresarios locales, escasos llegarían después a este espacio de oportunidad; los más fuereños o extranjeros.
Se asegura que no se minimiza por parte del gobierno de Campeche el impacto directo en la población, de los pagos pendientes de la paraestatal petrolera, con un diálogo permanente en el avance de la regulación de estos adeudos.
En la agenda para mayor infraestructura y competitividad, no está el derecho de réplica, porque los números son claros, mientras el país aspira a crecer hasta en un 3% este 2026, es indudable que no hay cifras para la alicaída economía que deambula en los distractores de las declaraciones en el simplismo.
Nos gusta conocer de primera mano, que nuestro estado natal enfrenta retos heredados, pero conocidos por supuesto; donde también se mantiene el rumbo hoy, con estrategia y trabajo coordinado, para que el crecimiento se traduzca en bienestar real.
Habrá que consolidar inversiones, fortalecer, mediante programas de incentivos, -que hoy no están- a MIPYMES y emprendedores locales, el petróleo se agota y no vemos a corto plazo ni nuevos yacimientos, ni inversión en investigación para la exploración en aguas profundas, porque PEMEX está en reconstrucción a su interior.
Tenemos oportunidades por su gran potencial y seguridad con respecto al resto del país, faltaría según los críticos, más voluntad y menos discurso, porque la cuenta regresiva para 2027 están en ciernes, y lo político pareciera que está por encima de la justicia y la prudencia; donde las redes sociales es un peligro latente y la inteligencia artificial sienta sus reales en el mundo globalizado.
Hay trastorno por llegar a la otra orilla, y sin ser catastrofistas, vemos con recelo que la economía petrolera se resiste a morir, con otros datos de actores de un reparto pequeño de salvedades y no de fantasías.
ENTRE LÍNEAS
Relevos generacionales no se logran sin el desarrollo de proyectos con visión de futuro, la no reelección llegará en 2030, ahora habrá que dar lectura a los que se aferran al poder político con afines a sus intereses personales.

