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Opinión

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¿Quién sería el próximo?

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Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros

Mariano Espinosa Rafful

Cometer un error y no corregirlo es otro error. Confucio

Hay lecturas lineales y palabras al viento, coexisten dudas, incertidumbre y hasta fatalidades al margen de los discursos políticos, ahí donde cada quien, desde su ámbito de competencia, asiste, escucha, considera el análisis o simplemente cree en lo que está desde el poder como agenda de mensaje a la población.

Frases como “nada sucede por causalidad”, son parte del armado este fin de semana, último de un mayo, cargado de sobresaltos no solo en el gabinete de la presidenta Claudia Sheinbaum, sino también en los poderes legislativo y judicial, hoy de un solo color casi en su totalidad.

Las entregas “voluntarias” de dos ex servidores públicos del gobierno de Sinaloa en los Estados Unidos, por el requerimiento de aquel país, por culpabilidad seguramente con pruebas, porque nunca hemos sido testigos de una detención y posterior pronunciamiento “usted disculpe nos equivocamos”, llama poderosamente la atención sea defendida a ultranza.

El gobernador con licencia Rocha Moya, del estado más complicado en temas de seguridad, por la disputa de dos carteles en su territorio, ha traído en los últimos meses una serie de acontecimientos que en el papel no parecen ser parte de una diligencia con transparencia o acuerdos bajo la mesa, en esa opacidad criticable.

Inherencia de los Estados Unidos se acusa, cuando somos parte de esas bondades de sobrevivencia económica con las remesas que mes con mes, envían los connacionales que trabajan hace muchos años, y que mantienen a sus familias, que abandonaron en estados muy pobres de este México, por falta de oportunidades, decenas de ellas y ellos no alcanzaron el sueño americano y fueron mudos testigos de la pesadilla al cruzar la frontera del rio Bravo.

Los pensantes, podemos o no estar de acuerdo con las formas utilizadas para confrontar las peticiones o cuestionar sin pruebas la inocencia en una primera petición, de diez mexicanos con cargos muy importantes dentro del gobierno del estado de Sinaloa, que alcanza al poder legislativo, que finalmente solicitó licencia al cargo, para guardar en la medida de lo posible, las formas que no alteren más el otro discurso, el de Donald Trump, de quien se afirma está enfermo, pero los médicos dicen que se encuentra en excelente estado de salud, a pesar de dormirse en reuniones públicas. 

Más allá de la lista de lo considerable para millones de familias en suelo mexicano, con programas sociales como paliativos a la crisis económica que se siente y se vive desde hace algunos ayeres, no estamos en condiciones de llamar la atención, para escalara en la intromisión de los escenarios alternos, aquellos que están dentro de una selección y elección de un poder legislativo en duda. 

Convenios internacionales que lejos de no cumplirse debieran revisarse, actualizarse, renovarse, con los argumentos válidos de un movimiento que considera excesos de los Estados Unidos, porque tiene información privilegiada, que debe tener también México, pero que lejos de fincar responsabilidades, a quienes han cometido actos al margen de la ley, protege sin medir las otras consecuencias del gigante, todopoderoso que está por invadir Cuba y que sustrajo sin más razón que su ambición por el petróleo, a un presidente en funciones en Venezuela, que por cierto ya nadie cuestiona ni escribe de ello.

Lunes primero de junio, de presentarse ante la corte de Nueva York el ex secretario de seguridad de Rocha Moya, culpable o inocente no es la cuestión, sino la carga emocional de los que todavía están por el salvoconducto, por tratarse de un integrante del ejercito mexicano, lo cual hace este juicio trascendental para la vida pública y política del actual gobierno federal.

ENTRE LÍNEAS

Semana crucial en otros frentes, porque estamos a diez días de la inauguración del mundial de futbol, en un estadio medio reparado con “miles de millones de pesos”, que lejos de llenarle el ojo al aficionado común, la protesta es unánime, más barato ir a un partido en suelo norteamericano, con los gastos adicionales de vuelos y hospedaje. Es el otro México que no tendemos. Imposible ver en vivo a México y en la TV comercial cada vez más caro el paquete; gran negocio de la FIFA.

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