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Seamos serios con el predial
México recauda poco predial por deficiencias catastrales y concentración municipal. Modernizar su administración, actualizar valores inmobiliarios y establecer tasas progresivas fortalecería las finanzas públicas y la redistribución de la riqueza.

Vidal Llerenas Morales | Columna Invitada
México es, dado su nivel de desarrollo e ingresos, el país que menos cobra impuestos a la propiedad del mundo. México recauda por predial alrededor de 0.2% del PIB, considerando incluso todos los impuestos municipales a la propiedad, muy por debajo del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) (1.08% del PIB) y también por debajo de países como Reino Unido, Francia o Estados Unidos (que recaudan entre 2.9% y 4.2% del PIB). En América Latina, Colombia y Chile recaudan aproximadamente 0.7% y 0.6% del PIB, respectivamente. Eso significa que México tiene una recaudación de alrededor de 67 mmdp, similar a lo que se obtiene por el IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios) a refrescos (aunque habría que decir que es incluso difícil saber con exactitud cuánto en realidad se recauda). Sí, más o menos gravamos igual a las propiedades que a los refrescos. De hecho, el predial es una de las razones por las que el país recauda pocos impuestos, incluso por debajo de las otras naciones de América Latina.
La recaudación está fuertemente concentrada: menos de 1% de los municipios generan más de la mitad de lo recaudado; 190 municipios concentran 9 de cada 10 pesos de predial. De hecho, el sistema fiscal mexicano es muy centralizado: solo 1.6% de los ingresos públicos los recaudan municipios, 4.2% estados y 92.4% la Federación. Los municipios dependen en 70% de las transferencias federales. Un incremento del predial mejoraría la perspectiva de las finanzas públicas del país, ya que los gobiernos locales no serían una presión para las finanzas nacionales; por el contrario, serían una alternativa para invertir en infraestructura.
El predial es un impuesto con todas las características deseables: tiene una base estable, es en realidad poco procíclico y, principalmente, es progresivo si se diseña bien la estructura de tasas y exenciones. Se cobra sobre la propiedad, una de las principales fuentes de la riqueza de las personas: quien más propiedades tiene y de mayor valor, más paga. Mejorar el predial es condición necesaria para que el sistema tributario mexicano tenga efectos redistributivos relevantes, incluso antes de debatir nuevos impuestos patrimoniales o a los de la herencia.
Es por eso que urge actualizar el valor de los predios de acuerdo con los valores de mercado; ligar los catastros a los registros de propiedad, ya que no tienen por qué ser distintos; establecer tasas razonables y progresivas, de acuerdo con el uso de los predios y los ingresos de la persona propietaria, y fijar criterios para las necesarias excepciones y descuentos a grupos vulnerables. En 2020, solo 5.96% de los municipios actualizaron 100% de su catastro y apenas 35.6% realizó alguna acción para mejorar la gestión catastral. Todo eso, la modernización del predial ofrece, por cierto, certeza a las personas con respecto a su propiedad y a su valor, además de ordenar y proporcionar información valiosa a los mercados inmobiliarios. Es por eso que urge la coordinación para el cobro y la administración del impuesto; es el principal tema pendiente en materia fiscal del país. Estar en contra de eso es un sinsentido.

