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Plataformas digitales y desabasto, motores del mercado ilegal de fármacos

Maribel Ramírez Coronel | Salud y Negocios
El problema de la falsificación de medicamentos en México es grave, creciente y se ha infiltrado incluso en el sistema público de salud. La industria estima que hasta 6 de cada 10 fármacos vendidos en el país pueden ser falsificados. Las denuncias recibidas por Cofepris por medicamentos presuntamente falsificados pasaron de 45 en 2018 a más de 250 anuales desde 2022; entre 2020 y 2025 se acumularon casi 1,500 reportes. Las alertas sanitarias de Cofepris por productos falsificados saltaron de dos en 2018 a más de 30 por año.
México se ubica entre los 5-6 países con mayor comercio y distribución de medicamentos ilícitos, según el Pharmaceutical Security Institute, AMIIF y documentos internos de la propia autoridad sanitaria. Por donde se le vea la situación es terrible.
El mercado irregular representa entre 10% y 12.5% del mercado farmacéutico nacional -valuado en unos 280 mil millones de pesos- y podría alcanzar ya un valor de 35 mil millones de pesos anuales. Se calcula que hay ocho millones de consumidores de medicamentos ilegales en el país y que seis de cada diez fármacos ofrecidos en tianguis y lugares no autorizados son robados, caducos o falsificados. (Todas las referencias de estas cifras se pueden consultar abajo).
Lo más alarmante es que el problema ya no se queda en el comercio informal. Entre 2021 y 2025, 28 distribuidores posteriormente listados como irregulares vendieron 2,150 millones de pesos a 44 instituciones públicas de salud mediante 1,360 contratos. Productos oncológicos de alto costo, como Keytruda, han llegado a hospitales del ISSSTE y otras instituciones con lotes posteriormente declarados falsificados. Es dramático que haya casos donde el paciente salió de su consulta en el ISSSTE con esperanza y satisfecho con un vial que parecía auténtico pero no lo era, era falsificado.
Ese comercio ilegal se alimenta de factores muy concretos, que MSD sintetizó con claridad en una presentación reciente a periodistas. El primero son los precios bajos. Un vial de un oncológico que en farmacia legal cuesta cerca de 100 mil pesos aparece en el mercado negro por 30 mil. El segundo es el acceso sin receta. Quien no consigue el medicamento en el sistema público o no tiene receta vigente lo logra encontrar en opciones informales. El tercero es la disponibilidad: redes sociales, grupos de chat, tianguis y mensajería instantánea ofrecen lo que el hospital no tiene. El cuarto, y quizá el más doloroso, es la necesidad y la esperanza.
Algo claro: Ningún paciente busca un medicamento falsificado y nadie quiere poner en riesgo a un ser querido. Pero es innegable que el desabasto termina siendo un motor más que acrecienta el riesgo, pues la urgencia por conseguir el fármaco hace que las familias bajen la guardia. “Alto valor terapéutico + alta demanda = Mayor incentivo para falsificar”, resumió en su presentación Felipe Alvarado, director de Seguridad de MSD en México, al señalar que el problema del medicamento falsificado es que la gente tiene la esperanza de que sí sea real por la necesidad desesperante de encontrar una opción para el paciente.
El desabasto actúa como acelerador. Millones de recetas no surtidas en IMSS, ISSSTE, IMSS Bienestar y otros subsistemas empujan a las familias —sobre todo las de menores recursos, que deberían estar cubiertas por el Estado— hacia el mercado informal. Ahí coinciden dos fenómenos: la demanda de fármacos de alto costo que el sector público no entrega a tiempo y la creciente oferta digital fuera de control. Las plataformas y las redes sociales se han convertido en vitrinas permanentes de productos sin registro, sin cadena de frío y sin trazabilidad. Cofepris ha tenido que crear mesas de trabajo específicas con la industria para bajar miles de publicaciones, pero el volumen supera la capacidad de vigilancia.
Los estados con mayor presencia de falsificaciones, según datos internos de MSD, son Jalisco, Ciudad de México, Estado de México, Nuevo León, Querétaro y Puebla. Los medicamentos más atacados son los de alto valor terapéutico: oncológicos (Keytruda, Vectibix, Soliris y otros), tratamientos para diabetes y obesidad como Ozempic, inmunológicos y, en menor medida pero con gran volumen, productos de venta libre como Alka Seltzer, Flanax, Tabcin o antibióticos como Pentrexyl. También circulan vacunas y jeringas prellenadas con alteraciones evidentes una vez que se examinan de cerca: lotes inexistentes, fechas alteradas, contaminación visible o empaques en otro idioma.
Las farmacéuticas que invierten en investigación y en cadenas de suministro controladas —MSD y otras asociadas a Canifarma y AMIIF— trabajan con Cofepris en listados de distribuidores irregulares, alertas sanitarias, capacidades forenses y campañas de educación. Han impulsado protocolos simples para el ciudadano: detener, documentar y escalar (DPOC de la compañía y denuncia sanitaria). El mensaje de la industria es consistente: “Parecen baratos, pero salen caros”. Y el costo más allá de lo económico, se mide en semanas o meses de tratamiento perdido, en progresión de tumores, en infecciones que se vuelven resistentes y en una ruptura de la confianza entre el paciente y el sistema de salud.
El problema de los medicamentos falsificados no es que parezcan medicamentos, menciona el directivo de MSD. El problema es que parecen confianza. Y cuando la confianza se falsifica, quien paga el precio —en salud, en tiempo y en seguridad— es el paciente, casi siempre el de menores recursos, el que el Estado debió proteger primero. Mientras el desabasto persista y los canales digitales operen sin control efectivo, tristemente el mercado ilegal seguirá encontrando compradores.
Atorada la sucesión en la Dirección General de Canifarma
Nos cuentan que está empantanado el proceso para definir al nuevo director general de Canifarma previsto para fines de septiembre cuando Rafael Gual dejará el cargo. Que la compañía headhunter contratada para ese objetivo, Spencer Stuart, ya descartó las opciones de alto perfil que cumplían 2 de los 3 requisitos básicos originales -1. que hayan sido funcionarios de gobierno, 2. que hayan estado en una cámara empresarial, 3. que hayan ocupado una posición de asuntos públicos en la industria farmacéutica. En esa lista han entrado y salido personalidades desde el Dr Germán Guajardo y Héctor Valle, pasando por Mario Muniz, director de IQVIA, y otros directivos como Javier Mestre hasta Julio Portales; e incluso se ha mencionado a Marcos Cantero, ex secretario del CSG -en su caso nada conocedor del sector pues más bien dejó un mal sabor de boca trabajando muy de cerca con el exsecretario Jorge Alcocer permitiendo enorme retroceso del sector salud el sexenio anterior. El problema, según indagamos, es que es tal el enfrentamiento entre las dos asociaciones principales que forman Canifarma -AMIIF que integra a las de innovación, y ANAFAM, que integra a las farma nacionales- que ninguno de los candidatos propuestos les llena el ojo pues siempre gana el sospechosismo de que están inclinados hacia uno u otro lado.
Ya están al cuarto para las 12 para la Convención que será del 23 al 26 de septiembre para cuando ya tendría que haber nuevo titular. Nos enteramos que Spencer Stuart, en el afán de la neutralidad, anda proponiendo ahora a gente de cámaras de otras industrias como Canacar, Cerveceros de México y hasta la ganadera. Se ve que el momento ya es de crisis, pues quien llegue a dirigir a Canifarma desde otras industrias no tendrá idea de los retos del sector o en el mejor escenario iniciará una curva larga y complicada de aprendizaje. Así como van las cosas, llegará acéfala la Cámara a su sesión anual. Lo que no se entiende es porqué no definen a un representante de la industria de dispositivos médicos donde hay excelentes perfiles muy conocedores del sector salud mexicano. Ello sería señal de que sí se toman en serio su nuevo nombre y objeto social como cámara de la industria farmacéutica y de dispositivos médicos, e incluso más fácilmente acomodarían la estructura interna de Canifarma en ese sentido.
Referencias:
https://www.safemedicines.org/2026/06/mexico-nov-2025-may-2026.html
https://www.corporativo.msd.com.mx/medicamentos-falsificados-parecen-baratos-pero-salen-caros/
https://www.gob.mx/cofepris/documentos/plataforma-de-proveedores-irregulares-de-medicamentos
https://www.gob.mx/cofepris/documentos/alertas-sanitarias-de-medicamentos

