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Opinión

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Mexicanos son adictos a las ‘cocas’ ¿y a Mounjaro?

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Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas

Jonathan Ruiz Torre

Ya sabemos que aquí suele haber ‘cocas’ en la mesa durante la comida, pero empiezo a escuchar casi con la misma frecuencia acerca de inyecciones para adelgazar. Ahora prepárense, porque ya llegaron las pastillas.

Mexicanas y mexicanos están contribuyendo en gran medida a la fortuna del fabricante de un producto que puede ayudar a reducir la obesidad.

Ese producto es inyectable, se llama Mounjaro y compite en la cancha del Ozempic, ahí por el ombligo.

El fabricante del primero es Eli Lilly, sus ventas crecen a un ritmo anual del 20 por ciento y la empresa ya entró al club de las que valen más de un billón de dólares (one trillion).

Claro, todo se lo debe a su manager y en cierta medida… a los habitantes de México.

“Observamos un crecimiento significativo en Corea, el Reino Unido, México y Alemania”, respondió el mes pasado Patrik Jonsson, presidente de Lilly International, cuando le preguntaron acerca del mercado internacional de esta empresa con oficinas centrales en Indianápolis, Estados Unidos.

Con Mounjaro, la compañía promete ayudar, entre otras personas, a quienes desean bajar de peso. Y no es un producto precisamente barato: su precio de entrada en México ronda los 3 mil 600 pesos.

Pero este país que cena conchas y café con leche parece ocupado en detener el efecto de una dosis frecuente de pan dulce.

México no es el país con mayor obesidad en el mundo. Ese lugar pertenece a naciones pequeñas en islas del lejano Pacífico, como Samoa Americana, que ocupa el primer lugar, o Nauru.

Entre los países con gran territorio destaca Egipto, aún por encima de Estados Unidos, que ocupa la posición 19: el 45.4 y el 42% de sus poblaciones viven con obesidad, respectivamente.

No obstante, los mexicanos sí encaran un reto de salud, pues más de 14 millones de personas viven con diabetes, cifra que ubica al país en el lugar 7 del mundo. En el ranking de la Federación Mundial de la Obesidad (The World Obesity Federation), México aparece en el lugar 30, casi empatado con Argentina, que aparece en el 29; un 38.2% de la gente en estos países vive con esa condición.

Los países menos afectados por esta circunstancia se ubican en Asia, en naciones como Japón, China y Corea del Sur, donde menos del 10% de la población vive con obesidad.

Pero aquí no es así… y la gente luce ocupada en revisar los tratamientos que puedan cambiar su cuerpo. Eli Lilly parece aprovechar el momento.

Esta compañía realiza en estos días una gira nacional en la que promueve el lanzamiento de su nuevo producto Foundayo, comercializado en México como Foundayz.

La Cofepris aprobó el registro sanitario de Foundayo apenas en julio de 2026 para tratar la obesidad, el sobrepeso con comorbilidades y la diabetes tipo 2.

Eli Lilly enfrenta una competencia acelerada con Novo Nordisk, la farmacéutica con valor de unos 130,000 millones de dólares, fabricante de Ozempic, cuyo crecimiento de ventas se desaceleró este año.

Esta última también recibió en agosto la aprobación de la Cofepris para comercializar Wegovy en tabletas, con el propósito de combatir la obesidad.

Ambas, Foundayz y Wegovy, se venden en cajitas que valen poco más de 2 mil pesos.

La eliminación del dolor de una inyección y los precios más accesibles de estos productos anuncian una posible revolución que no se limite al ambiente médico.

¿Qué puede pasar si los mexicanos son inducidos a comer menos?

¿Cuál puede ser el efecto sobre compañías como Gruma, Bimbo, Coca-Cola FEMSA o Arca Continental?

¿Puede mejorar el índice de obesidad y el de diabetes? ¿Tendrán más sexo los mexicanos? ¿Vienen más nacimientos?

Es una historia que puede cambiar la dinámica social del país. Las respuestas no están más allá del año entrante.

Jonathan Ruiz Torre

Comunicólogo por la UANL, con estudios sobre Mercados de Petróleo, Gas y Energía en la Universidad de Houston. Fue reportero y editor de información de Negocios en Milenio, El Norte y en Reforma, en donde fundó la columna institucional Capitanes. Fue Director General de Información Económica en El Financiero y fundador de la revista Bloomberg Businessweek México. Como Director General de Proyectos Especiales de El Financiero encabezó los esfuerzos de contenidos digitales de la organización. Desde 2014 escribe su columna Parteaguas, dedicada a negocios disruptivos y tecnológicos, que tiene réplica en un podcast: Parteaguas Diario y en redes sociales @parteaguasclub.

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