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Jueces resucitan patente de medicamento tras 3 años de expirada

Maribel Ramírez Coronel | Salud y Negocios
Lo ocurrido hace unos días en un tribunal colegiado de México donde los jueces decidieron dar su venia para revivir una patente farmacéutica que llevaba tres años expirada, raya en lo absurdo. Este caso, protagonizado por la multinacional Amgen y su medicamento comercializado como Prolia), no solo altera las reglas del juego en el mercado de fármacos, sino que envía una señal devastadora contra los genéricos en el país, el presupuesto público y contra los pacientes mexicanos.
El fallo se dio el 22 de enero de 2026, cuando el Tercer Tribunal Colegiado resolvió revivir la patente 280497 de Amgen, que protege el principio activo de Denosumab, una molécula esencial para tratar la osteoporosis y ciertos cánceres óseos. Esta patente había caducado en 2022, abriendo la puerta a genéricos y biocomparables que podrían competir en precio y ampliar el acceso. De hecho, hay 4 registros de genéricos solicitados ante Cofepris. Pero ahora, con una extensión hasta 2027, la protección del monopolio resucita, dejando en el limbo a competidores que ya habían invertido en desarrollo y registros sanitarios.
Heidi Lindner, socia fundadora de Arochi & Lindner, firma especializada en Propiedad Intelectual y Regulación Sanitaria, nos comenta con indignación que no es la primera vez que se extiende una patente, pues sucede muy seguido aprovechando espacios legales, pero éste caso de Prolia es el peor. Venció en 2022, pero solicitaron la extensión años después. Solo en México pasa esto: en otros países, subraya la especialista, las extensiones de patentes tienen reglas claras, plazos estrictos y evaluaciones de culpas por retrasos administrativos. Aquí, la doble publicación de vigencias patentadas —debido a desalineaciones entre el protocolo modificatorio del TMEC y otras normativas— crea un limbo interpretativo que favorece a las grandes farmacéuticas.
El impacto es brutal. Denosumab no es un lujo: es vital para miles de pacientes. En el mercado privado, una sola inyección se vende entre 8,000 a 10,000 pesos, un costo prohibitivo para la mayoría. En el sector público, la carga es aún mayor; solo en la compra consolidada de 2025-2026, se adjudicaron más de 1,900 millones de pesos para comprar este medicamento. El revivir la patente es una barrera a la competencia que prolonga precios elevados, presionando los presupuestos estatales y excluyendo a pacientes. Una mujer de 60 años con osteoporosis severa será muy afortunada si en el sector público alcanza a tener el tratamiento porque no se compra para todos. Es una injusticia, que se agrava con la extensión de patente.
Lindner, con más de 35 años en el campo, compara esto con el histórico caso de Rituximab, cuyo biocomparable de la mexicana Probiomed fue sacado del mercado por la suiza Roche, mediante maniobras legales, pese a su uso seguro y beneficio público. "Las farmacéuticas de innovación se inventan cosas para extender monopolios. Aquí, los genéricos se enteran tarde, cuando ya tienen registros concedidos, como los cuatro que ya tienen Sandoz y Abbott para Denosumab”. En este escenario, poco incentivo hay para los jugadores de genéricos en México. “Es incertidumbre absoluta para las empresas de genéricos, que así como van las cosas preferirán irse a otros mercados”, comenta Heidi Lindner.
El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) ha negado estas extensiones, pero las compañías litigan y ganan en juzgados de distrito o colegiados. En este caso, la votación fue 2-1, un margen estrecho que subraya la controversia. "No puede ser que revivamos un muerto bien enterrado", enfatiza Lindner. "Los abogados que litigan esto van contra su país y los mexicanos". El IMPI recurre, pero sin llamar a los solicitantes de registros sanitarios, los operadores de genéricos se quedan solos.
Este no es un incidente aislado. México tiene un historial largo de obstáculos para genéricos, y ahí está que hay muchos medicamentos que ya tienen genérico o biocomparable en Estados Unidos y Canadá, pero en México sigue rigiendo la patente sin que entre el genérico: desde el "linkage" patente-registro que se llega a usar para demorar aprobaciones, hasta presiones internacionales, incluido el T-MEC, que fortalecen protecciones para innovadores a costa de limitar el acceso de terapias a más pacientes.
Hoy, con más de 55 patentes farmacéuticas pendientes de compensación por retrasos, según datos recientes de firmas como Arochi & Lindner, el panorama es incierto. El espíritu de los fármacos genéricos es la promesa de tratamientos accesibles para la mayoría, y al obstaculizarlo se frena el acceso. Las patentes son favorables porque incentivan la innovación, pero cuando se prolongan los monopolios más allá de lo razonable, se convierten en abuso.
A Economía y Salud les toca actuar para evitar abusos
En este caso, le toca actuar a la Secretaría de Economía, de Marcelo Ebrard, para alinear normativas, imponer plazos estrictos para solicitudes de extensión y garantizar participación de interesados en litigios. El punto es cuidar el equilibrio y la sostenibilidad de una industria farmacéutica ubicada como estratégica en el Plan Nacional de Desarrollo, y en este caso la productora de genéricos, de capital nacional y externo pero que opera en México. Así también a las autoridades de Salud, encabezadas por David Kershenobich, y también al titular de Cofepris, Víctor Hugo Borja, que no pueden quedarse de brazos cruzados ante la "resurrección" de patentes mediante actos legales que van contra el acceso a terapias -un innegable riesgo sanitario- y contra la salud de los mexicanos más vulnerables que no pueden acceder a tratamientos que ya son genéricos accesibles desde hace años en otras naciones.
Alianza de Bayer con UNFPA
En momentos en que se han intentado debilitar a los organismos multilaterales de parte del gobierno estadunidense, es de llamar la atención el convenio de colaboración que el conglomerado alemán Bayer firmó con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en áreas de interés común, mismo que ya se ha desarrollado en distintas regiones del mundo. En México, el objetivo es compartir información, capacidades y evaluar proyectos conjuntos en temas prioritarios de impacto social y de salud pública, como salud sexual y reproductiva, con énfasis en anticoncepción; prevención del embarazo en la adolescencia, y salud y bienestar de las mujeres a lo largo de su vida. La alianza, indicaron, es una muestra de cómo el sector privado y los organismos internacionales pueden sumar esfuerzos para atender desafíos estructurales en salud y equidad de género en México.
Primer estudio sobre Menopausia y participación económica en México
Y hablando de colaboraciones, hay que revisar el primer estudio que evidencia los efectos de la transición a la menopausia en la participación económica de las mujeres en México. Es un esfuerzo de “Sin Reglas” -iniciativa fundada por Gabriela Rojas y Mamen Díaz- realizado junto con UNFPA, patrocinada por las empresas Essity y Bayer. Los hallazgos subrayan que la menopausia -que transitan unos 12 millones de mexicanas- no es sólo un proceso biológico, sino un fenómeno con repercusiones significativas en el bienestar, la productividad y la autonomía económica de las mujeres. El estudio concluye que la falta de reconocimiento institucional, la rigidez de las condiciones laborales y la escasa información agravan la experiencia menopáusica y sus efectos económicos. No hay duda que aunque históricamente ha sido invisibilizado, el climaterio tiene impactos materiales y emocionales significativos en la mitad de la población, pero pueden mitigarse mediante políticas públicas y transformaciones culturales.

