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Fracaso total de la CELAC solo 3 de 33 presidentes participan en cumbre

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OpiniónEl Economista

Arturo McFields Yescas

La CELAC ha envejecido mal. Fundada hace 15 años por Hugo Chávez y financiada por sus petrodólares, la organización parece sufrir de un cáncer ideológico que promueve miseria, control estatal, autoritarismo y represión.

La Cumbre CELAC – África organizada por Gustavo Petro en Colombia es un fracaso total. Un síntoma de la crisis profunda que vive la izquierda. Solo 3 de 33 presidentes latinoamericanos dijeron presente.

La CELAC nace en 2011 en un intento desesperado de suplantar a la OEA, creando una organización hemisférica paralela, sin Estados Unidos y Canadá, pero con las puertas abiertas a la dictadura de Cuba y China comunista.

La CELAC prometió crear una moneda única regional, desplazar al dólar, poner fin a la pobreza, alcanzar la integración energética y generar 100% energías limpias. Todas promesas jamás cumplidas.

El presidente Lula lo reconoció: “La CELAC está dejando de existir porque el crecimiento de la extrema derecha esta

ahuyentando a los países”. Lo que no dijo es que su fracaso es el espejo del modelo pobre-cista de la izquierda que ya nadie quiere.

La CELAC nació con pecado original. Fue creada por un dictador para proteger a otros dictadores. En esta narrativa los autócratas son víctimas y no victimarios, los perseguidores son perseguidos y los presos políticos son considerados golpistas y no ciudadanos que reclaman vivir en libertad.

Nadie, ni siquiera la izquierda más recalcitrante cree en la CELAC. Era de esperarse que Argentina, Ecuador y Chile no asistieran, pero sorprende que ni los dictadores de Cuba, Nicaragua y Venezuela vieran valor en la cita.

Las fuertes investigaciones sobre narcotráfico que pesan sobre Gustavo Petro también ahuyentaron a los jefes de estado de la CELAC. Su liderazgo en la cumbre no es un activo sino un pasivo peligroso y vergonzoso.

Los presidentes de Uruguay, Yamandu Orsi, Luiz Inacio Lula da Silva de Brasil y Gustavo Petro de Colombia son los únicos que intentan resucitar a una organización agonizante que ha perdido propósito y poder.

El efecto Trump también golpeó la CELAC. La alianza hemisférica parece ser sinónimo de sectarismo, ideología radical, alineamiento con China y oposición al liderazgo estadounidense. Mucho que perder y nada por ganar.

El multilateralismo está agotado. No solo es la CELAC, también la ONU y la OEA. Organizaciones que por falta de consenso y contundencia no pueden hacer nada para poner fin a las guerras, las dictaduras o el narcotráfico. No pueden.

Hoy día ha surgido el mini-lateralismo como una posible alternativa. Un grupo de países con ideales y agendas comunes toman acciones y logran resultados. El Escudo de las Américas podría ser un ejemplo exitoso de este modelo.

Estamos viviendo momentos históricos, la caída de Nicolás Maduro, el terremoto de la dictadura de Cuba y el ocaso del régimen de Nicaragua. El fin de la CELAC es la cereza del pastel. Una excelente noticia que hay que celebrar.

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