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Opinión

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Escapar de la realidad, con cabos sueltos

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Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros

Mariano Espinosa Rafful

El hombre es la única criatura que se niega a ser lo que es. Albert Camus

Las oportunidades para sobresalir y llegar lo más alto posible, en esas varas que nos permiten medirnos ante lo sobresaliente, sobre todo en esa juventud, cuando pareciera que todo es diferente ante nuestra percepción, que no realidad, esa está descartada porque quizá no reparamos en la soltura de lo posible, rodearnos no de los mejores.

Y hasta escribimos poesía y la lirica suele ser de pensamientos mágicos, poca lectura de la historia de nuestro país o la humanidad, no hay más recomendaciones que las que tenemos a nuestro mediano alcance, en las inteligencias acompañantes en sobriedades.

Hoy el panorama es distinto, en la madurez de la existencia y la exigencia del presente adverso, sin quejas de por medio, por aquello de no ahuyentar a los pocos que suelen ser parte de las procesiones tangibles, vamos analizando un México que estamos muy lejos de aceptar como verdadero, nuestro asombro no es inaudito, pero sí tiene connotaciones de incertidumbre.

El cansancio ya no es única y exclusivamente del cuerpo, el pensamiento agota sus aristas, las conversaciones giran en torno a lo recurrente, la política domestica en la improvisación, el discurso en la acusación, la oposición dando la espalda a las votaciones de reformas constitucionales, el empresario que también quiere aparecer en la boleta electoral y los expresidentes panistas haciendo el ridículo.

En la LX legislatura federal, con la conformación partidista adversa para ese PRI, no era mayoría en la cámara de diputados, recordamos que eran ellas y ellos, los que tenían el pulso político de las reformas, la agenda legislativa y las reuniones después de la “pecera” eran con Manlio Fabio Beltrones, hoy un crítico del “perpetuo” Alejandro Moreno Cárdenas, no del priismo que le permitió hasta ser gobernador de su estado natal, Sonora. 

En esos doce años de panismo con Vicente Fox Quesada, que no cumplió con el tan cacareado cambio, sino fue más de lo mismo, dicharachero sí, pero más apegado al pasado reciente, con detractores que se sumaban a esa pirámide de halagos para no vivir en el error fuera del presupuesto público, donde los derroches de recursos con los altos precios del barril de petróleo fueron evidentes y los hijos de Marta, sin “h” intermedia porque es muda, la letra.

Felipe Calderón Hinojosa no cantó mal las rancheras, sin el nombre completo, alejado de la realidad; donde ahora ambos reaparecen en un mitin político en Chihuahua, con una gobernadora que está lejos de conocer el respeto a la soberanía, porque es obvio que conocía de la colaboración con los Estados Unidos, al margen de una autorización de parte del Senado de la República, que no podía saltarse y el sacrificio de su fiscal hace notorio el ridículo.

No hay argumentos en el fin de semana pasado, para justificar la presencia de los dos panistas que llegaron a una meta tal vez no propuesta en su juventud, pero que los “acuerdos” y los vaivenes del priismo de esos años, permitieron tener en México doce años al margen de resultados convincentes, dejando deudas y obras faraónicas como la Estela de luz o la barda de una refinería que nunca avanzó en su construcción, sin responsabilidades, por ello el cinismo de acusar al partido o a la gobernante en turno, cuando se tiene en el país vecino condenado a quien encabezó la simulación de una “lucha” contra la delincuencia, por llamarlo de alguna forma.

Los contrastes en los discursos, como escapando de la realidad de esa pobreza de pensamiento, con infinidad de cabos sueltos de esos años, que ahora con la lectura y vivencias de la historia, tenemos la gran oportunidad de poner en una balanza ese lastimoso pasado y el presente cuestionable, pero no condenable de su actora principal.

ENTRE LÍNEAS

Divide y vencerás no aplica, si lo que deseamos los mexicanos es obtener mejores resultados después de los seis años de tregua con los “abrazos y no balazos” del ahora innombrable, que recurre a su alfil con el tema del desafuero, instrumento que le brindó la única opción para ser hoy parte de la lastimosa historia reciente del México arrinconado.

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