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Desconfianza en octubre

La semana pasada, el índice Nasdaq 100, que principalmente concentra a emisoras tecnológicas, entró formalmente en zona de corrección técnica, registrando una caída superior al 10% desde su máximo histórico de octubre

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OpiniónEl Economista

La palanca central del importante rendimiento en las bolsas de Estados Unidos durante este año, y motor del rally que se extiende por más de cuatro años, ha sido el fuerte crecimiento en las utilidades de las empresas relacionadas con la temática de la Inteligencia Artificial (IA).

Una buena parte de esta dinámica explica también el crecimiento elevado en el Producto Interno Bruto de Estados Unidos (PIB) a través de la fuerte inversión no residencial que acarrean (Centros de datos, material de cómputo, electricidad, etc.).

La sólida tendencia se vio truncada una vez más el mes pasado, hay desconfianza entre los inversionistas, ¿será el principio de una corrección significativa que sea perdurable o será un nuevo momento de volatilidad de corta duración como el que experimentamos en marzo y julio? Es difícil predecirlo, solo podemos relatar que en las últimas dos semanas hubo un episodio de temor o aversión al riesgo en los mercados. El detonante principal fue la disparidad entre las expectativas del mercado y los resultados corporativos del tercer trimestre, enfocado en varios factores:

1. Gasto de capital creciente: Empresas como Microsoft, Alphabet, Meta y Amazon confirmaron un gasto combinado que supera los ritmos trimestrales esperados.

2. Presión en en la generación de flujos de efectivo y en los márgenes operativos: Oracle, Alphabet y Amazon reportaron flujos libres de caja presionados, mientras que Apple reveló retos en su rentabilidad esperada debido al alto costo de infraestructura de computación en la nube y el alquiler de chips.

3. Estrés financiero por el encarecimiento del capital. NVIDIA alertó que el verdadero cuello de botella para la expansión tecnológica actual es el capital, y Elon Musk advirtió que los neoclouds (los proveedores de nube especializados en el alquiler de capacidad de procesamiento y GPUs para Inteligencia Artificial) se enfrentan a quiebras y a una inminente consolidación ante los crecientes retos de financiamiento que experimentan.

4. Perfección en las cifras: Los ajustes en las cotizaciones tras reportes corporativos que no cumplen a la perfección con las cifras y con guías que no se mejoran con la velocidad esperada revela evidenció que el mercado ya no tolera valuaciones "perfectas" sin justificación inmediata en las ganancias.

De este modo, la semana pasada, el índice Nasdaq 100, que principalmente concentra este conjunto de emisoras, entró formalmente en zona de corrección técnica, registrando una caída superior al 10% desde su máximo histórico de octubre. No es la primera vez en el año que el Nasdaq tiene este comportamiento; pero, sí lo hace en momentos en donde las condiciones financieras lucen más adversas que antes.

Los rendimientos tan elevados registrados hasta octubre, sin que nada, ni la guerra, ni la inflación, ni las elevadas tasas de interés los haya afectado, fueron un caldo de cultivo idóneo para provocar un éxodo masivo de inversionistas hacia sectores cíclicos, defensivos y bonos del Tesoro de Estados Unidos.

El rally de las tecnológicas parece haber entrado en una fase de cruda realidad macroeconómica. A medida que las grandes empresas presentan guías de gasto de capital masivas los inversionistas han comenzado a exigir pruebas más claras de retorno de inversión.

La rotación hacia sectores defensivos ha sido grande. El índice Dow Jones Industrial logró superar el rendimiento de sus pares rezagados gracias a este flujo. Los inversionistas migraron rápidamente hacia sectores de la economía real y tradicionales como Energía, Servicios Financieros, Salud y Consumo Básico que repuntaron.

Por su parte, el vapuleado mercado de deuda registró un respiro. Después de que en semanas previas las tasas de interés de los bonos subieron con fuerza ante la expectativa de una mayor inflación por la permanencia de la guerra y por la idea de que la Reserva Federal seguirá subiendo las tasas, el ajuste de las tecnológicas reactivó la búsqueda de refugio y avivó la demanda por bonos cuyos rendimientos lucen atractivos.

Es difícil pensar que el episodio de aversión al riesgo es el inicio de una tendencia de mediano plazo. Era de esperarse una corrección de flujos de efectivo y valuaciones dentro de un mercado con un alza tan persistente. La economía subyacente mantiene fundamentales sólidos. No obstante, la era del "cheque en blanco" para cualquier proyecto con la etiqueta de IA ha terminado.

Es muy probable que los inversionistas globales tiendan más a la selectividad y la diversificación; los rendimientos pueden seguir siendo buenos, pero no a los niveles que vimos en el verano.

En cuanto a las tasas, es difícil pensar que la inflación descenderá en picada en los siguientes meses; la Fed va a subir de nuevo su tasa de referencia y la curva de plazos no debiera descontar una situación de debilidad que no se ve por ningún lado.

*Rodolfo Campuzano Meza es director general de INVEX Operadora de Fondos de Inversión.

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