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Cartera vencida, ¿semáforo amarillo, naranja... o rojo?

Luis Miguel González | Caja Fuerte
El crecimiento de la cartera vencida fue uno de los temas centrales en la más reciente reunión del secretario de Hacienda con la Asociación de Bancos de México. No hay riesgo sistémico, pero hay que tener cuidado, en particular con la cartera relacionada con el consumo, advirtió Edgar Amador Zamora en su encuentro con la cúpula del sector bancario mexicano, celebrada el 21 de julio.
¿Qué está pasando con la cartera vencida de la banca? En el segmento de consumo registra un crecimiento de 34% respecto al año pasado. En junio de 2025, los créditos vencidos otorgados eran 47,865 millones de pesos. Un año después, en junio de 2026, el saldo vencido ascendió a 64,443 millones de pesos.
El incremento en el caso de las tarjetas de crédito es aún mayor, en términos porcentuales. De 16,362 millones de pesos pasó a 26,097 millones. Subió 59% entre 2025 y 2026.
Con menos fuerza, pero también a tasas de doble dígito, crecieron los créditos de nómina. Pasaron de 11,816 millones de pesos en junio de 2025 a 13,522 millones en el sexto mes de 2026. Esto es un crecimiento de 14%.
Cartera vencida se considera al conjunto de créditos que no han sido cubiertos por los deudores dentro del plazo establecido. En este caso, se refiere a los créditos donde los deudores no han hecho pagos a su banco en un periodo de 90 días o mayor.
La ausencia de riesgo sistémico a la que aludió el secretario de Hacienda tiene que ver con poner en contexto la proporción de los créditos vencidos respecto a la cartera total. El índice de morosidad de los créditos del consumo pasó de 3.02 a 3.35 por ciento.
Cuando vamos más allá del portafolio dedicado a hogares y consumo y nos enfocamos en la cartera total, observamos que el índice de morosidad llegó a 2.49% en julio de 2026, un incremento respecto al 2.10% que tenía a mediados de 2025. Como porcentaje, parece poco, pero se trata de cantidades muy importantes: los impagos ascienden a 194,565 millones de pesos, respecto a una cartera total de 7.8 billones de pesos.
¿Podemos estar tranquilos con la ausencia de "riesgo sistémico"? Como referencia, durante la crisis financiera de 1995, este índice llegó a estar en 16% de la cartera total. Entonces sí hubo un riesgo sistémico, muchos bancos estaban en situación de insolvencia y el sistema de pagos estaba a punto de reventar. La intervención o rescate se volvió necesaria, ahí es donde entra en escena el famoso Fobaproa.
Técnicamente, nos falta mucho para llegar a ese punto. Los expertos se refieren al 5% como el punto en el que se entra en la zona de peligro, aunque hay muchos factores a considerar, más allá de un "simple" número. No obstante, un crecimiento tan acelerado de los créditos impagos como el que se ha observado a partir de 2025 nos obliga a poner atención a la difícil situación que están enfrentando muchas personas y empresas. Hay un deterioro en la capacidad de pago, relacionado con el endurecimiento de la situación del mercado laboral para los trabajadores y con el anémico nivel de crecimiento de la actividad económica, para el caso de las empresas, en particular las micro y pequeñas.
Nos ocupa, pero no nos preocupa, dice Emilio Romano, presidente de la Asociación de Bancos de México. El número de créditos otorgados a empresas y familias en el último año aumentó 17%, de 66 millones a 78 millones. Será difícil sostener una tasa de crecimiento así, entre otras cosas porque el alza en la morosidad obliga a restringir o endurecer las condiciones de otorgamiento de los créditos, por parte de los bancos.
En este radar, ¿hay algo que falte por considerar? No todos los créditos son otorgados por los bancos. Las Sociedades Financieras Populares (Sofipos) han estado otorgando créditos de una forma mucho más agresiva que los bancos y ya traen índices de morosidad superior al 20 por ciento.

