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Banxico pausa las bajas: lo advertí—PIB sin fuerza, subyacente persistente y fuga de capitales

Eduardo Ruiz-Healy | Ruiz-Healy Times
El Banco de México mantuvo sin cambios la tasa de interés en 7.00%. Lo interpreto como una señal clara de que el banco central ya ve riesgos en seguir recortando, con una inflación subyacente persistente y salidas de capital. La pausa no es técnica: es prudencia.
Cuando el 21 de marzo de 2024 Banxico bajó la tasa del 11.25% al 11.0%, advertí —en mis columnas y en radio y TV— que bajarla no iba a reducir mucho la inflación ni a impulsar el crecimiento del PIB. Dije que podía provocar una fuga de divisas en busca de mejores rendimientos. Y también sostuve que tasas más bajas le convenían al gobierno porque abaratan el pago de intereses de su deuda. Desde entonces, Banxico recortó 425 puntos base en 13 movimientos hasta quedar en 7.00% el 17 de diciembre pasado.
¿Tenía yo razón al oponerme a esas bajas? Los datos que hoy están sobre la mesa me dan la razón y muestran dónde acerté y dónde no.
En cuanto a la inflación, la general sí bajó. Pasó de 4.42% en marzo de 2024 a 3.77% en enero de este año, dentro del rango meta de Banxico de 2% a 4%. Pero la subyacente no cedió tanto. Era de 4.55% en marzo de 2024 y de 4.47% en enero pasado. Esa diferencia parece pequeña, pero no lo es: habla de presiones persistentes. Por eso Banxico se detiene: recortar con una subyacente así es arriesgado.
En crecimiento, el resultado fue que el PIB no reaccionó. En 2025, la estimación oportuna del Inegi señala que el avance fue mínimo: 0.7% en la serie desestacionalizada. Y en 2024 hubo trimestres con tasas alrededor de 1.4%, pero eso no se tradujo en un despegue anual. Se bajó la tasa, el crecimiento se debilitó y no se dio el empujón prometido. Eso confirma mi escepticismo: la política monetaria no es una varita mágica cuando la economía ya está débil.
Donde el ajuste se vio con más nitidez fue en los flujos de capital. En 2025 hubo una salida neta de capitales extranjeros de 92,353 millones de pesos. El dato cuadra con la caída en la tenencia de valores gubernamentales en manos de no residentes: de 1.83 billones de pesos al cierre de 2024 a 1.739 billones al cierre de 2025. Eso es, en los hechos, lo que advertí que podía ocurrir si el diferencial de tasas perdía atractivo.
El cuarto punto es el más incómodo porque roza la frontera entre la política monetaria y el incentivo fiscal. Yo dije que el recorte ayudaba al gobierno a pagar menos intereses. Si bien no puedo probar la intención, puedo mostrar el efecto: intereses por 815,221 millones de pesos en 2022; 1,045,085.9 millones en 2023; 1,150,427.1 millones en 2024; 1,390,676.2 millones en 2025 (estimado). Y luego una proyección de 1,219,665.1 millones de pesos en 2026, una reducción de 15.3%. Además, Hacienda reconoció que esa reducción “coincide con una política monetaria más laxa” de Banxico. Eso no prueba motivaciones, pero sí deja claro quién gana cuando baja la tasa.
Con todo, el balance es claro: la inflación general sí convergió, pero la subyacente siguió arriba; el crecimiento no despegó; hubo salidas de capital; y el gobierno se benefició en su costo financiero cuando la tasa bajó. Por eso la pausa en 7.00% es lógica: cuando la subyacente no termina de ceder y el dinero se va, lo prudente es detenerse. Por ahora.
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