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Opinión

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Los aviones de Mara y el equipaje político de 2027

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Manuel Ajenjo | El privilegio de opinar

Manuel Ajenjo

En la política mexicana hay preguntas que parecen sencillas, pero tienen la desagradable costumbre de convertirse en interrogatorios. Una de ellas es la que hoy sobrevuela —literalmente— Quintana Roo: ¿quién pagó los vuelos de Mara Lezama en aviones privados?

La investigación publicada esta semana documenta 97 vuelos privados realizados por Mara desde su etapa como alcaldesa de Cancún, incluyendo las acumuladas como gobernadora. Hasta ahí alguien podría decir : “Bueno, ¿y qué ? Una gobernante también tiene derecho a viajar”. Por supuesto. El problema empieza cuando aparecen más nombres, más aeronaves y, sobre todo, más coincidencias. Y entonces el asunto deja de ser una discusión sobre si una persona puede viajar en avión privado y se convierte en una pregunta política bastante incómoda.

Porque después surgió otro dato bastante inconveniente, Mara Lezama y Jorge Emilio González, el célebre Niño Verde —ahora caído de maduro— habrían utilizado dos de las mismas aeronaves : un Learjet 31A y un Gulfstream G280. ¿Quién pagó?

No es una pregunta menor. Si Mara sostiene que fueron viajes privados, pagados por ella o por su familia, entonces la explicación natural sería demostrar cómo financió los viajes. Nada extraordinario, quien tiene recursos para volar de esa manera puede explicar de dónde provino el dinero.

Pero si resulta que algún tercero pagó vuelos de una gobernadora, entonces cambia, radicalmente, la película. Ya no sólo se trata de falta de austeridad, sino de quién sacó la tarjeta y, sobre todo, a cambio de qué.

Porque en política nadie debería de creer que un Learjet es simplemente un taxi con alas. Aquí aparece el ingrediente que convierte el asunto en pólvora electoral: Gino Segura. Los registros difundidos señalan que Mara no habría viajado sólo con familiares. En algunos vuelos aparece también Segura, personaje que comienza a ocupar espacio en las conversaciones sobre la sucesión en Quintana Roo en el 2027.

De pronto, el tablero tiene demasíadas piezas para ser una simple coincidencia: Mara Lezana, aviones privados, Gino Segura, Jorge Emilio González y la gubernatura para el 2027.

Las aeronaves compartidas y las relaciones políticas pueden levantar preguntas muy serias, pero por sí solas no demuestran corrupción, financiamiento ilegal ni ningún delito. Para llegar a esas conclusiones hacen falta documentos: contratos, facturas, transferencias, propietarios, operadores, pasajeros y explicaciones verificables. Ahí está la verdadera historia. El asunto de los aviones podría terminar siendo mucho más importante políticamente que económicamente.

Si Mara consigue acreditar que los vuelos fueron personales, pagados legítimamente y que no involucraron recursos públicos ni favores indebidos, el escándalo podría quedarse en el terreno de la imagen. Y la imagen, en política, se arregla con una buena conferencia de prensa, tres fotografías de austeridad republicana y paciencia hasta que llegue el siguiente escándalo.

Pero si aparecen documentos que contradigan esa versión —quién contrató las aeronaves, quién pagó cada vuelo, quién viajaba y por qué determinados trayectos coincidían con operadores políticos— entonces el problema sería de otra dimensión. Porque ya no estaríamos hablando únicamente de Mara. Estaríamos hablando de la relación entre el gobierno de Quintana Roo, sus aliados políticos y la disputa que empieza a cocinarse para 2027.

La petición de Claudia Sheinbaum para que Mara dé una explicación tiene una lectura política evidente. No significa que la presidenta haya declarado culpable a la gobernadora, ni que exista hasta ahora una conclusión oficial de ilegalidad. Significa algo más sencillo y, quizá, más incómodo: que el tema ya dejó de ser un chisme de aeropuerto y se convirtió en un asunto que Morena necesita controlar antes de que crezca. Porque los escándalos políticos tienen una peculiaridad: rara vez aterrizan donde despegaron.

La pregunta que realmente importa es quién pagó los vuelos, quién viajó a su lado y qué conversación política tuvieron a bordo. Eso sí podría decirnos hacia dónde está volando Quintana Roo rumbo al 2027.

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Manuel Ajenjo

Presidente del Consejo Directivo de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem) y Guionista de televisión mexicano. Conocido por haber hecho los libretos de programas como Ensalada de Locos, La carabina de Ambrosio, La Güereja y algo más, El privilegio de mandar, entre otros

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