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"La autopsia de la independencia en Ucrania"

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OpiniónEl Economista

Del fin de la Guerra Fría a la Segunda Guerra Fría 3.0 hay un país que ha visto y vivido de todo desde las entrañas: Ucrania. De formar parte de la entonces Unión Soviética y lograr su independencia de dicho país pasó a ser agredido brutalmente por la actual Federación de Rusia. De tener lazos históricos y familiares entre ambas fronteras, Ucrania ha sido presa de intereses geopolíticos y geoeconómicos. De ser simbolizada con la hoz, el martillo y la estrella roja con borde amarillo sobre fondo rojo evolucionó al tridente amarillo en fondo azul. De los colores rojo y amarillo del pasado, floreció al azul con amarillo en su presente y su futuro.

Ucrania logró su soberanía el 24 de agosto de 1991 a través del Acta de Proclamación de Independencia por parte de su parlamento (la Verjovna Rada) y desde dicha fecha ha sido un país libre con fronteras claras. Sin embargo, tal parece que dicha emancipación llena de girasoles no solo le sacó hematomas al inquilino del Palacio del Kremlin, sino que además fue el pretexto perfecto para disecar una narrativa basada en falacias y sentimentalismos de lo que fue la URSS en tiempos de la Guerra Fría para auto anexionarse Crimea (hace 12 años) y luego emprender una guerra a gran escala contra toda Ucrania.

Plantear una autopsia sobre la independencia de Ucrania respecto a Rusia es diseccionar un cuerpo geopolítico que nunca estuvo plenamente inerte, sino atrapado en una reanimación forzada. El análisis externo revela las cicatrices visibles de un desprendimiento inconcluso: las fronteras de 1991 no fueron el acta de nacimiento de un país completamente autónomo, sino el acta de defunción de un tejido que Moscú continuó reclamando como propio. Cada intervención, desde las presiones gasísticas hasta las amputaciones territoriales de Crimea y el Donbás, funciona como incisiones quirúrgicas infligidas por un antiguo centro de poder que se resistía a aceptar la muerte del imperio soviético, demostrando que la separación física no extirpó de inmediato los lazos de dependencia estructural.

Al abrir las cavidades de esta historia y examinar los órganos internos, el diagnóstico revela una patología de rechazo sistémico. Las instituciones ucranianas, su economía y su cultura intentaron HYPERLINK "https://oem.com.mx/elsoldemexico/analisis/de-la-otanizacion-a-la-des-putinizacion-16729743"desPUTINizar -durante décadas- el virus del centralismo ruso, un proceso de desintoxicación doloroso que generó constantes crisis febriles como la Revolución Naranja y el Euromaidán. Esta autopsia metafórica demuestra que la soberanía no se consolidó de golpe en un papel, sino que requirió un trasplante de identidad hacia Occidente; un injerto democrático que el Kremlin consideró un cuerpo extraño y una amenaza directa para su propia supervivencia autocrática.

Las pruebas toxicológicas y el análisis de fluidos de este proceso evidencian que el verdadero veneno inoculado fue el mito de la "hermandad indisoluble", utilizado para justificar la necrosis de la libertad ucraniana. La invasión a gran escala posterior no fue más que el intento definitivo de destruir el espécimen antes de que lograra una autonomía biológica total. Así, estudiar este quiebre histórico no es analizar un cadáver, sino realizar la necropsia de un pasado colonial que consiste en un peritaje que confirma que la independencia de Ucrania solo pudo cobrar vida real en la medida en que se certificó, de manera irreversible y definitiva, la muerte de la tutela rusa sobre su destino.

La Organización de la Naciones Unidas (ONU), que reconoció a Ucrania como estado libre y soberano en 1991, se ha convertido en el patólogo forense de esta autopsia donde solo se limita a reportar los hallazgos de la causa de la muerte de la paz que ya se encontraba en estado de putrefacción desde el año 2014 por lo de Crimea.

Por lo que esta autopsia deja de gran lección: que la paz y la seguridad a nivel global corren el riesgo de terminar reducidos en cadáver en una morgue donde nadie los reclame. Además, de algunos líderes suturen la Carta de la ONU a su modo y conveniencia con el derecho de veto que tal parece es la eutanasia de un sistema internacional basado en reglas con derechos y obligaciones.

Nota: Artículos recomendados que he escrito en este año sobre Ucrania: HYPERLINK "https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/colaborador-invitado/2026/02/26/la-geometria-de-la-guerra-en-ucrania/" La geometría de la guerra en Ucrania y HYPERLINK "https://www.opinion51.com/aribel-contreras-2602-guerra-ucrania/"La aritmética de la guerra en Ucrania. 

*La autora es Asociada y Coordinadora de la Unidad de Estudio y Reflexión del Conflicto Rusia-Ucrania en COMEXI. Es Coordinadora de la Licenciatura en Negocios Globales y del Bachelor in Global Business en la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México, conferencista y analista de asuntos globales en diversos medios nacionales e internacionales.

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