Buscar
Opinión

Lectura 4:00 min

¿Y si los ambientalistas están equivocados?

main image

José Nery Pérez Trujillo | Estado, Mercado y Sociedad

José Nery Pérez Trujillo

En 1798, Thomas Malthus advirtió que la población crecería más rápido que la producción de alimentos. Dos siglos después, la humanidad supera los 8 mil millones de habitantes y produce más comida por persona que nunca. La predicción falló, pero la pregunta sigue vigente: ¿cómo alimentar, abastecer de energía y proteger el planeta para una población que podría acercarse a los 10 mil millones? Esa es la discusión central que Charles C. Mann explora en The Wizard and the Prophet, una de las obras más influyentes sobre el futuro ambiental.

Mann divide el debate en dos visiones opuestas. Los“profetas”, herederos intelectuales de William Vogt, sostienen que la Tierra tiene límites ecológicos estrictos y que la humanidad debe reducir su consumo para evitar el colapso ambiental. Los“magos”, inspirados por Norman Borlaug, creen que la innovación tecnológica permitirá superar esas restricciones mediante aumentos continuos de productividad.

Los profetas cuentan con evidencia poderosa. El Panle Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, en inglés) estima que las actividades humanas han provocado aproximadamente 1.1 °C de calentamiento respecto a los niveles preindustriales. La plataforma científica Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES por sus siglas en inglés) también advierte que alrededor de un millón de especies enfrentan riesgo de extinción. Estas tendencias sugieren que el crecimiento económico tradicional genera costos ambientales que los mercados rara vez incorporan adecuadamente.

Pero los magos también tienen una historia convincente. La Revolución Verde encabezada por Borlaug multiplicó los rendimientos agrícolas en numerosos países y ayudó a evitar hambrunas masivas durante el siglo XX. Mann destaca que el trabajo de Borlaug permitió desarrollar cultivos de alto rendimiento que salvaron a millones de personas del hambre.

Los datos recientes parecen favorecer parcialmente a ambos lados. Entre 1990 y 2023, la economía mundial creció varias veces mientras la intensidad energética por unidad de PIB se redujo significativamente gracias a mejoras tecnológicas. El costo de la energía solar cayó más de 80% durante la última década, una demostración de que la innovación sí puede transformar sectores completos. Sin embargo, las emisiones globales de dióxido de carbono continúan en niveles históricamente elevados, mostrando que el progreso tecnológico por sí solo no ha resuelto el problema climático.

Desde la economía de la regulación, esta tensión refleja dos tipos de fallas de mercado. Los profetas subrayan las externalidades ambientales: las empresas no pagan completamente por los daños que generan. Los magos enfatizan otra falla: sin innovación, la sociedad renuncia a soluciones potencialmente más eficientes y menos costosas.

La discusión suele presentarse como una elección binaria, pero la evidencia sugiere lo contrario. Las economías que más han reducido emisiones relativas suelen combinar regulación, incentivos de mercado e innovación tecnológica. Ni la austeridad ambiental absoluta ni el optimismo tecnológico ilimitado parecen suficientes por sí solos.

La pregunta relevante para el siglo XXI no es quién tiene razón. La verdadera pregunta es cuánto debemos confiar en la capacidad humana para innovar y cuánto debemos limitar nuestra huella ecológica mientras esa innovación llega. Si los profetas tienen razón, estamos consumiendo un capital natural irremplazable. Si los magos tienen razón, la tecnología podría convertir los límites de hoy en los recursos de mañana.

Tal vez el desafío más difícil no sea climático ni tecnológico, sino político: ¿cómo tomar decisiones racionales cuando ambas visiones tienen evidencia sólida a su favor? ¿Cómo regular para evitar el desastre sin sofocar la innovación que podría evitarlo? Y, sobre todo, ¿qué error sería más costoso para la humanidad: confiar demasiado en la tecnología o demasiado poco?

Temas relacionados

José Nery Pérez Trujillo

José Nery Pérez es economista por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (Tec de Monterrey) y maestro en Política Pública por la Universidad de Chicago. Tiene 20 años de experiencia profesional en las materias de competencia y regulación, análisis de mercados, planeación y evaluación.

tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete