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Del aguacate michoacano al guacamole de exportación

El guacamole ofrece alternativas en abastecimiento de materias primas tanto para la industria restaurantera como al consumidor final.

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OpiniónEl Economista

La producción mundial de aguacate representó un total de 11.23 millones de toneladas, siendo México el principal productor con un volumen de 2.77 millones de toneladas, es decir, 24.6%, seguido de Colombia con una aportación del 11.29% y República Dominicana con el 10.92 por ciento. (FAOSTAT, último dato).

El valor de la producción de aguacate a nivel nacional fue de 61,389 millones de pesos (3,000 millones de dólares aproximadamente), de los cuales el 75.8% son aportados por el estado de Michoacán (SIAP-SADER, último dato).

La industrialización del aguacate en Michoacán ha transformado profundamente el panorama agrícola y económico del estado, consolidándolo como un eje estratégico en la agroindustria de exportación mexicana. Si bien durante décadas el aguacate fue comercializado casi exclusivamente como fruta fresca, en años recientes se ha desarrollado un robusto sector industrial que permite su transformación en productos de alto valor agregado, como el guacamole procesado, el aceite de aguacate, polvos deshidratados e incluso cosméticos y productos farmacéuticos.

Las características ideales del aguacate para mercado de exportación en fresco descartan una parte de la producción, principalmente por aspectos morfológicos de los frutos, lo cual no significa que estén fuera de los estándares de calidad nutrimental para su consumo, pero encuentran una oportunidad en la agroindustria del guacamole.

El aprovechamiento del aguacate no solo como fruta fresca ha encontrado un nicho de alta demanda y aceptación de guacamole.

Dentro de los principales países consumidores de guacamole se encuentran México, Estados Unidos, Chile, Perú, Colombia y España.

El evento deportivo a nivel mundial que mayor demanda este producto es el Super Bowl; sin embargo, no es una eventualidad de consumo, es una demanda creciente a razón que el consumo de aguacates en Estados Unidos ha seguido una tendencia variable pero generalmente creciente desde 1970, aumentando significativamente de 2,21 libras per cápita en 2000 a 8,43 libras per cápita último dato.

El proceso de industrialización ha optimizado el aprovechamiento del fruto, ya que se aprovecha al 100% el aguacate, obteniendo el principal producto que es la pulpa (60%), así mismo, la cáscara (10%) y el hueso (30%) son aprovechados para la obtención de aceite y algunos otros derivados destinados a industrias diferentes a la alimentaria.

El guacamole ofrece alternativas en abastecimiento de materias primas tanto para la industria restaurantera como al consumidor final al disponer de empaques de diversas presentaciones para elaboración de platillos, así como presentaciones individuales en los supermercados y tiendas de consumo.

Esto ha permitido mejorar tiempos, procesos y costos por la adquisición de guacamole procesado y no tener que elaborarlo de manera directa al comprar la fruta en fresco.

Esto ha permitido a empresas locales competir en los mercados internacionales mediante el cumplimiento de estrictos estándares de calidad, inocuidad y sostenibilidad. Mediante técnicas modernas como la pasteurización por alta presión (HPP) y el uso de tecnologías de envasado que prolongan la vida útil sin alterar el perfil nutricional del aguacate, se ha logrado posicionar productos derivados como el guacamole refrigerado en cadenas comerciales de América del Norte, Europa y Asia.

Además, la transformación del aguacate ha permitido diversificar los canales de comercialización y reducir la dependencia de la fruta fresca como único medio de exportación. Esto ha abierto oportunidades para la economía regional, fomentando el empleo, la innovación tecnológica y la vinculación entre productores agrícolas con empacadoras y plantas procesadoras, muchas de ellas instaladas en territorio michoacano.

La articulación entre la producción agrícola y la industria de procesamiento ha sido clave para consolidar el valor del llamado "oro verde" más allá de sus fronteras. En este contexto, la exportación de productos industrializados como el guacamole no solo representa una vía de crecimiento económico, sino también una estrategia de posicionamiento internacional de la industria agroalimentaria michoacana.

Para hacer frente a los desafíos que implica la industrialización del aguacate en Michoacán —como la necesidad de infraestructura tecnológica, financiamiento especializado y acceso a mercados internacionales—, FIRA ha desempeñado un papel clave al facilitar esquemas de crédito, garantías y asistencia técnica tanto a productores, como a empacadoras y agroindustrias.

A través de sus programas, esta institución apoya la modernización de procesos, fomenta la inversión en plantas de procesamiento y promueve prácticas agrícolas sostenibles, contribuyendo a que el sector aguacatero avance hacia una cadena de valor más eficiente, rentable y sostenible para afrontar los retos del mercado de exportación.

El respaldo de FIRA permite reducir brechas de acceso a financiamiento y tecnología, elementos cruciales para que pequeñas y medianas empresas puedan integrarse a un mercado global cada vez más competitivo.

*Aleyda Ramírez Díaz, es promotora en la Agencia FIRA en Morelia y Jesús Elias Mundo Solis, es agente en la Agencia FIRA en Morelia. “La opinión aquí expresada es de los autores y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA”

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