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Washington también acudió al zócalo

La debilidad que sufren los partidos de oposición en México ha producido su retiro de espacios de presión. Es la sociedad civil la que comienza a ocupar esos espacios, pero también existen fuerzas exógenas que lo están haciendo.
Michael McCaul y Bob Menendez decidieron enviar la semana pasada un mensaje a Palacio Nacional para revelar la temperatura que guarda la relación bilateral desde el Capitolio, en especial, realizando un diagnóstico de las propuestas de AMLO sobre la erosión de confianza del Instituto Nacional Electoral (INE) que intenta inducirle, y que fueron aprobadas por senadores de Morena y sus aliados.
“Como presidentes del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos y del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, rechazamos los repetidos intentos del presidente López Obrador de sabotear las instituciones democráticas de México”.
Una de las frases escritas por McCaul y Menendez más críticas al presidente AMLO fue: “A pesar de la esperanza (de AMLO) de ser recordado como un demócrata y defensor de los más vulnerables del país, los continuos esfuerzos del presidente López Obrador para socavar la autonomía e independencia del INE, seguramente consolidarán su legado como todo lo contrario”.
Ayer, fue el Departamento de Estado el que emitió un comentario sobre el tema del intento de erosión del INE inducido por AMLO. Washington "está siguiendo muy de cerca los últimos sucesos". Lo dijo Ned Price, portavoz de Antony Blinken.
La subordinación en materia migratoria de AMLO con el Gobierno de Donald Trump tuvo como quid pro quo la no intromisión en la ruta crítica de su gestión. Entendido el contenido de la ruta crítica como el conjunto de temas primordiales para AMLO, entre ellos por su puesto la erosión del INE.
La confianza bilateral también se erosiona.
En el Departamento de Estado se sorprenden del trato asimétrico que Palacio Nacional le otorga a los casos de García Luna y del general Cienfuegos. Las variables que ponderan son las que nacen del vínculo entre García Luna con Felipe Calderón, enemigo de AMLO; y Cienfuegos con el ejército, ente beneficiado por la actual administración.
William Barr no quiso revelar a funcionarios mexicanos la investigación que la DEA realizó durante varios años al general Salvador Cienfuegos, detenido en el aeropuerto de Los Ángeles el 15 de octubre de 2020 por supuestos vínculos con el cartel de Sinaloa.
Barr, en su libro One Damm Thing after Another: Memoirs of an Attorney General justifica la razón: “Esto es en parte porque en algunas ocasiones los funcionarios corruptos adelantan y filtran información sobre operaciones de los cárteles.
Jesús Esquivel, corresponsal de Proceso escribe que Barr piensa lo anterior “eludiendo hacer mención directa del caso Cienfuegos, tal vez porque ya conocía los pormenores del encausamiento judicial en contra del secretario de la Sedena en el sexenio de Peña Nieto” (A sus órdenes mi general, editorial Grijalbo).
@faustopretelin

