Desde el punto de vista del empresario, la fallida operación de compraventa de Volaris, la empresa en la que tienen participación Carlos Slim y Emilio Azcárraga, es un capítulo que todavía no se cierra.

Sin embargo, lo cierto es que tampoco lo ve con mucha esperanza y ya echó a andar su plan B de crecimiento, vía compra de más aviones y la apertura de nuevas rutas. Hay que recordar que los fondos de inversión que participan en Volaris echaron por tierra la compra de esa compañía por parte de Interjet.

No obstante, Alemán Magnani observa que todavía existe la posibilidad de que eventualmente, tales fondos no concreten el ejercicio de su derecho de tanto.

Alemán Magnani puso sobre la mesa 360 millones de dólares a principios de este año para comprar Interjet.

Carlos Slim y Emilio Azcárraga -ahora enfrentados por el negocio de las telecomunicaciones-, vieron encantados la posibilidad de salirse de un negocio en el que ya habían cumplido y ahora ven con buenos ojos la opción de un divorcio voluntario . Incluso, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, que encabeza Juan Molinar Horcasitas, estaba de acuerdo con la operación de compraventa. Sin embargo, la oferta tuvo que seguir, como todos los procesos similares, el camino de someterla a consideración de las partes involucradas. Y la sorpresa es que los dos fondos de inversión que participan en la tenencia accionaria de Volaris dijeron que sí querían optar por ejercer su derecho de tanto y quedarse con la aerolínea.

Volaris: un caso para la CNIE

Ahora los dos fondos de inversión tienen que buscar un socio mexicano, con el suficiente capital para sustituir a los dos más poderosos magnates de México: Carlos Slim Helú y Emilio Azcárraga Jean.

Y ése es un camino verdaderamente difícil; en primer lugar, no parecen existir muchos inversionistas nacionales que puedan invertir en la aerolínea. En segundo lugar, los potenciales inversionistas seguro se han de preguntar para qué entrar a un negocio del que se salen los dos empresarios más importantes del país.

Y en tercer lugar, si los dos fondos de inversión no encuentran socio nacional, será prácticamente imposible que el gobierno les autorice quedarse con la firma.

De acuerdo con las leyes nacionales, la inversión foránea tiene un límite de 25% para participar en una empresa de aviación. De hecho, hasta ahora -a los ojos de los expertos- resulta extraño que la Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras les permita rebasar ese límite.

Los dos fondos de inversión extranjera poseen 25% de la empresa, pero cada uno. En conjunto poseen 50% de Volaris.

De hecho, sostienen quienes saben del tema, la Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras debía haber intervenido desde hace tiempo porque rebasan el límite legal.

Reestructuración aérea fallida

Pero más allá de los temas legales, lo cierto es que Miguel Alemán Magnani no está empecinado con la operación de compraventa. Aunque todavía se encuentra alerta, ya está encaminado en la puesta en marcha de su plan B.

De 100% de recursos que tenía destinado para la compra, ya está presupuestando cantidades para la compra de más aviones y la apertura de nuevas rutas.

Para el empresario, se perdió una gran oportunidad de reestructurar la industria de la aviación en México. No sólo se trataba de una compra de una empresa aérea por otra. Se trataba de una operación que hubiera permitido la reestructuración de la industria aérea nacional.

Hubiera permitido la fusión de Aeroméxico y Mexicana de Aviación o la quiebra de alguna de ellas, con la ventaja de que más de 80% de la planta del personal despedido se hubiera podido recontratar con la operación de compra de Volaris por parte de Interjet.

Ahora, a los dos fondos de inversión les queda un plazo de alrededor de dos meses para lograr el ejercicio de su opción de compra. Y de ahí es que todavía existe la posibilidad de que pudiera no concretarse.

Por eso es que Miguel Alemán, más con desesperanza que con verdadera fe, afirma que la operación de compraventa es un capítulo que todavía no se cierra, es como en cualquier juego, no se acaba hasta que se acaba.

CUENTOS VERAS

Confirmadísimo: Carlos Slim Helú sí está dispuesto a comprar el edificio de Goldman Sachs en Nueva York. Y lo que sí desmienten desde su equipo, es que se interese en comprar la revista Newsweek.