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Venta de Banamex; el mensaje

La venta de Banamex por parte de Citi, está en la recta final.
Pero como muchas cosas en la vida, todavía no se puede dar como un hecho.
Y menos tratándose de una institución financiera que opera en los mercados y que, por consecuencia, está obligada a difundir sus operaciones bajo el estricto marco institucional.
Son dos los finalistas. Grupo México, encabezado por Germán Larrea, considerado el puntero en la puja.
Y Grupo Mifel, presidido por Daniel Becker, quien oficialmente se mantiene en la puja, aunque versiones extraoficiales aseguran que ya está fuera.
Del plato a la boca se cae la sopa, reza el dicho y, muy probablemente por eso, es que Mifel no se ha descartado de la contienda. Sería como el bateador emergente.
El fin de semana pasado se reunieron directivos de Banamex con funcionarios de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, precisamente para hablar sobre la operación de la institución financiera.
Pero más allá del cierre de la operación, subyace en el discurso oficial, el interés por los impuestos que cobrará el gobierno, por una parte.
Y por la otra, el mensaje implícito que representa la diferencia respecto del pasado, cuando se registró lo que se consideró como uno de los “peores quebrantos fiscales”.
Antier el presidente Andrés Manuel López Obrador, que ha expresado reiteradamente que su pecho no es bodega dijo que “muy pronto” se conocerá al comprador de Citibanamex.
Seguro, el presidente de México está perfectamente informado sobre el asunto.
De hecho, lo que parece evidente, es que el primer mandatario se ha venido conteniendo y no ha revelado lo que seguramente le comentó la CEO de Citi, Jane Fraser quien lo visitó recientemente en Palacio Nacional.
Hábil para construir la narrativa que mejor conviene a su gobierno, el Jefe del Ejecutivo aprovechó su conferencia mañanera para recordar que cuando se vendió Banamex a Citi, no se pagaron los impuestos correspondientes.
Lo cual es totalmente cierto. La operación de compra-venta se realizó a través del mercado bursátil. Entonces existía una exención del pago de impuestos por la venta de acciones en México.
La venta de Banamex se realizó por un monto de 12 mil 500 millones de dólares, sin el pago de los impuestos correspondientes al gobierno.
Cálculos extraoficiales indican que el gobierno habría perdido alrededor de 3 mil 500 millones de dólares o 35 mil millones de pesos.
Ahora, enfatizó el Jefe del Ejecutivo, por la operación de compra-venta, sí pagarán impuestos.
La cantidad en la que se realizará la operación de compra venta, varía según la fuente que se consulte. El dato oficial, no es público.
Se ha hablado de cantidades que rondan desde los 6 mil millones de dólares hasta los 10 mil millones de dólares.
El periódico Financial Times publicó que Grupo México está en la recta final del proceso y que la operación oscila entre 6,000 y 8,000 millones de dólares.
Al no saberse el monto exacto en el que se pactará la operación (ni por supuesto conocerse los detalles), no se puede hacer el cálculo de los ingresos que obtendrá el gobierno mexicano por los impuestos correspondientes.
Sin embargo, las palabras presidenciales, dejan ver que son impuestos muy codiciados.
Tal vez más que por la cantidad, que seguro será importante, por el mensaje implícito de que éste gobierno “no es igual” y está obligando a las partes a cumplir con sus condicionantes.
El presidente condicionó que Citi vendiera a inversionistas mexicanos.
Cualquiera de los dos postores que se quede con el banco, requiere de financiamiento externo.
Grupo México, según versiones periodísticas estaría “amarrando” un financiamiento por 5 mil millones de dólares.
Seguro la caja registradora del gobierno sonará con los impuestos que paguen. Los inversionistas tomarán una fuerte deuda. Citi cumplirá con su objetivo de desprenderse de la banca de retail. Y Banamex enfrentará la intensa competencia de la banca comercial tradicional y la irrupción de la banca digital que cada día gana más clientela. A ver.
Atisbos
A unos días de que venza el plazo que impuso EU para que México presente pruebas científicas para prohibir el maíz transgénico, México publica nuevo decreto descafeinado y acepta el maíz GM para alimento de animales y procesos industriales para alimentación humana. Sin embargo mantiene el sesgo prohibicionista para el herbicida Glifosato.

