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Tratar a las personas, no sólo las enfermedades, clave para una salud más sostenible en México

¿Por qué ayudar a las personas en México a tomar sus medicamentos como se los han recetado puede tener un impacto a largo plazo en la salud pública?
Aunque en 2023, la Ciudad de México fue una de las cinco ciudades del mundo reconocidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) por sus logros en la prevención de lesiones y de enfermedades no transmisibles (ENT), las enfermedades crónicas como las enfermedades cardíacas, el cáncer y la diabetes han ido en aumento en México, en parte impulsadas por las altas tasas de obesidad. Las tasas de obesidad en México son las segundas más altas del mundo, después de las de Estados Unidos.
El reconocimiento a la Ciudad de México por parte de la OMS estuvo relacionado con el esfuerzo de la ciudad para promover el ciclismo y la actividad física, una acción clave para mejorar la salud. La ciudad mejoró la seguridad vial para los ciclistas y abrió nuevos bici-carriles, lo que llevó a un incremento del 275% de ciclistas en la ciudad. Esto traerá beneficios a mediano y largo plazo.
Hay otros ejemplos de avances positivos para mejorar la salud en México. Por ejemplo, iniciativas gubernamentales como el programa Salud en tu Vida, que promueven una mejor salud pública al enfatizar la relación entre la nutrición, la actividad física y el control de enfermedades crónicas como la obesidad, la hipertensión y la diabetes.
Estas medidas son vitales no sólo para mejorar la salud personal –las enfermedades crónicas son la principal causa de muerte en México–, sino también para frenar la importante carga económica relacionada con la gestión de estas condiciones. En México, los costos de atención médica asociados con la enfermedad renal crónica, la hipertensión arterial, la diabetes tipo 2 y la cardiopatía isquémica crónica superan los 5 mil millones de dólares cada año solo en el sector de la salud pública.
La importancia de tomar medicamentos
Los carriles para ciclistas son una vía para tener ciudadanos más saludables. Pero ¿qué hay de otras alternativas?
Una de las estrategias más importantes para mejorar la salud en México es ayudar a las personas a tomar sus medicamentos según lo prescrito y a seguir los consejos de su médico. Aunque parezca sencillo, en realidad está lejos de serlo.
Las personas que viven con enfermedades crónicas generalmente necesitan tomar medicamentos de forma regular y durante un largo período de tiempo. Y debido a que a menudo conviven con más de una condición, es común tomar múltiples tratamientos al mismo tiempo, lo que puede ser difícil de gestionar.
En cuanto más medicamentos deba tomar una persona, mayor es el riesgo de no cumplir con el tratamiento prescrito. Según un estudio de personas que tomaban medicamentos para la presión arterial alta, cambiar de dos medicamentos a tres duplicó la tasa de personas que no los tomaban. En el caso de las personas que tomaban seis pastillas o más, casi todos los pacientes dejaban de seguir el tratamiento.
A nivel mundial, se estima que una de cada dos personas con enfermedades crónicas no toma sus medicamentos según lo prescrito, y esto también se repite frecuentemente en estudios realizados en México. En una encuesta representativa de la población mexicana, el 45% de las personas con diabetes tipo 2 se esforzó por seguir el tratamiento, mientras que el 14% lo abandonó por completo. Otro estudio de personas con hipertensión reveló que alrededor del 40% continuó tomando su medicación.
El impacto en la salud de las personas y el sistema sanitario, incluidos los costes del tratamiento y los crecientes retos en salud, es significativo. En el país vecino del norte de México, Estados Unidos, se estima que aproximadamente 125,000 muertes por año se deben a que los medicamentos no se toman según lo prescrito, lo que le cuesta a la economía estadounidense 105,000 millones de dólares al año en hospitalizaciones, urgencias y consultas externas que podrían evitarse.
Imagínese el impacto personal y social que tendría revertir esta situación y ayudar a las personas a cumplir con sus tratamientos.
Tratar a la persona, no la enfermedad
La OMS ha declarado que ayudar a las personas a tomar sus medicamentos según lo prescrito puede tener un impacto mucho más significativo en la salud de la población que cualquier avance en los tratamientos médicos específicos.
Algunos enfoques han demostrado ser prometedores para mejorar los comportamientos relacionados con la salud. Por ejemplo, un estudio demostró que en México las personas con diabetes o hipertensión tenían más probabilidades de tomar sus medicamentos correctamente con el apoyo de los trabajadores de salud de la comunidad.
Pero ese apoyo no siempre está disponible. Las razones por las que no tomamos nuestros medicamentos son tan complejas como nosotros mismos, lo que significa que un tipo de solución no funciona para todas las personas. Si queremos tener un impacto real y transformador en la salud, tenemos que entender qué motiva e impulsa a las personas para ofrecer soluciones adecuadas a las necesidades y circunstancias de cada individuo.
¿Por qué alguien no toma su medicamento? ¿Se le olvida? ¿Está deprimido? ¿Se niegan a tomarlo? ¿No está convencido de que la medicación funcione? ¿Está preocupado por los efectos secundarios?
Más allá de las limitaciones de acceso o disponibilidad, aquí es donde entra en juego la ciencia del comportamiento. Esta ciencia es una disciplina especializada que nos ayuda a entender por qué las personas piensan y hacen lo que hacen. Si podemos comprender en cada persona qué la impulsa, sus creencias y sus motivaciones para tomar o no sus medicamentos, entonces se pueden encontrar soluciones personalizadas que los ayuden en el proceso de salud personal.
La ciencia del comportamiento se une con la salud digital
En muchos países de ingresos bajos y medios, las personas pasan menos de 5 minutos con su médico. Cuando el acceso a médicos o apoyo social es un desafío, las herramientas digitales pueden ser una forma eficaz de ayudar a la gente a comprender y seguir las recomendaciones de su doctor. Actualmente existen herramientas digitales que combinan la ciencia del comportamiento para brindar conocimiento a profesionales de la salud y al mismo tiempo, ayudar a las personas a seguir mejor su tratamiento para llevar vidas más saludables. La industria farmacéutica ha desarrollado este tipo de herramientas.
Por ejemplo, a:care, de Abbott, apoya directamente tanto a los médicos como a los pacientes. Para los médicos, proporciona herramientas y las últimas técnicas en ciencia del comportamiento para ayudarles a ofrecer apoyo individualizado a sus pacientes. Para los usuarios, las aplicaciones y herramientas móviles les ayudan a gestionar activamente su salud, desarrollar hábitos saludables, romper los malos hábitos y seguir el consejo de su médico.
La sociedad está empezando a replantearse cómo debe ser una salud sostenible. Con enfoques más holísticos de la salud, que consideran a la persona y no solo la enfermedad, los resultados de salud en países como México tienen el potencial de transformarse.
*El autor es director médico regional de Abbott en Latinoamérica