El Tax Foundation, una ONG fundada en 1937 y ubicada en Washington, difundió hace un par de días la octava edición de su International Tax Competitiveness Index o ITCI (Índice de Competitividad Fiscal) que, de acuerdo con lo que anota en su introducción: “... busca medir hasta qué punto el sistema tributario de un país se adhiere a dos aspectos importantes de la política tributaria: la competitividad y la neutralidad. Un código tributario competitivo es aquel que mantiene bajas las tasas impositivas marginales (...) Si la tasa impositiva de un país es demasiado alta, impulsará la inversión en otros lugares, lo que conducirá a un crecimiento económico más lento (...) Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los impuestos corporativos son más dañinos para el crecimiento económico y los impuestos sobre la renta de las personas físicas y los impuestos al consumo son menos dañinos. Los impuestos sobre los bienes inmuebles tienen el menor impacto en el crecimiento”.

El ITCI permite comparar los códigos tributarios de 37 países y explica por qué algunos son buenos o malos modelos de reforma.

El ITCI 2021 incluye a 37 de los 38 países pertenecientes a la OCDE. No aparece Costa Rica, que en mayo pasado ingresó a la organización.

Los primeros 10 lugares los ocupan, en orden descendente: Estonia. Letonia, Nueva Zelanda, Suiza, Luxemburgo, Lituania, República Checa, Suecia, Australia y Noruega.

Estonia ocupa por octavo año consecutivo el primer lugar “por cuatro características positivas de su sistema tributario: 1) una tasa impositiva del 20% sobre los ingresos corporativos que solo se aplica a las ganancias distribuidas; 2) un impuesto fijo del 20% sobre los ingresos individuales que no se aplica a los ingresos por dividendos personales; 3) su impuesto a la propiedad se aplica solo al valor de la tierra, más que al valor de los bienes inmuebles o el capital; 4) exime a las corporaciones nacionales del 100% de impuestos internos sobre las ganancias obtenidas en el extranjero”.

México, que de 2014 a 2019 ocupó el lugar 32 en el ITCI, bajó al 33 en 2020 y en esa posición aparece este año, arriba sólo de Portugal, Francia, Polonia e Italia.

Para el Tax Foundation, algunas fortalezas del sistema tributario mexicano son: “La tasa del ISR de las personas físicas sobre los dividendos es del 17.1%, por debajo del promedio de la OCDE de 24.1%; las corporaciones pueden deducir los impuestos a la propiedad al calcular la renta gravable; y permite el tratamiento de último en entrar primero en salir al costo de inventario”. Sin embargo, el sistema tiene algunas debilidades: “El tiempo promedio para dar cumplimiento a los impuestos corporativos y al consumo se estima en alrededor de 100 horas anuales por cada impuesto; la base del IVA es la más estrecha de la OCDE, con sólo un tercio del consumo final gravado; México tiene una tasa impositiva corporativa superior al promedio del 30% (el promedio de la OCDE es del 22.9%)”.

Treinta y un países tienen leyes tributarias más competitivas que las mexicanas y aun así el presidente Andrés Manuel López Obrador no sólo se niega a promover una reforma fiscal que cambie la situación, sino que actúa para alejar del país a los inversionistas nacionales y extranjeros.

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Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.

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