Las tendencias demográficas tanto en el país como a nivel regional y mundial acarrean preocupación, debido a que se espera un crecimiento de la población adulta mayor, comparada con las tendencias actuales o de hace 20 años.

En el futuro se prevé que habrá más viejos que jóvenes y, además, con una esperanza de vida mayor. Dichas tendencias preocupan puesto que debemos prepararnos para brindar solución a las necesidades de este grupo de la población.

En el libro Vejez y pensiones en México, presentado por la Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro (Amafore), en colaboración con el Consejo Nacional de Población, el Instituto Nacional de Geriatría y el Fondo de Población de las Naciones Unidas, se muestra un panorama general del proceso de envejecimiento en América Latina. Es decir, muestra las tendencias demográficas en América Latina, lo que permite poner en perspectiva regional la situación de México.

Los datos indican que las tendencias demográficas son relativamente convergentes en la región y que el proceso de envejecimiento es inexorable.

A nivel mundial, la tasa de crecimiento de las personas adultas mayores es más grande que el de cualquier otro grupo de edad.

Este fenómeno se presenta en todas las regiones del mundo y aumenta con mayor velocidad en los países en desarrollo.

En América Latina el proceso de envejecimiento se ha presentado de manera muy rápida.

Asimismo, alerta sobre la necesidad de prestar mayor atención a la reestructuración etaria de estos países caracterizados por niveles altos de desigualdad, ya que la falta de una respuesta oportuna para atender el creciente número de personas adultas mayores podría resultar en una profundización de la inequidad entre las poblaciones vulnerables y, eventualmente, en una depresión del desarrollo social y económico.

El incremento de la esperanza de vida no es un problema en sí mismo; por el contrario, éste es un objetivo trazado con anterioridad por la población y su logro refleja los avances alcanzados.

La inquietud sobre el incremento de la esperanza de vida surge con la necesidad de la implementación de políticas públicas para atender las necesidades de una cantidad más grande de adultos mayores que son cada vez más viejos.

La relación de este fenómeno con los sistemas de pensiones se basa en que ahora las pensiones se deben pagar durante un mayor tiempo, debido a que los adultos mayores viven cada vez más años.

Si bien algunas reformas realizadas en América Latina ya contemplaron el retraso de la edad de jubilación, en México aún no se ha modificado este parámetro.

Es un hecho inminente que se debe ajustar la edad de jubilación por el proceso del cambio demográfico. De acuerdo con estimaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, para el 2060 la edad de jubilación oscilará entre los 60 años en Luxemburgo, Eslovenia y Turquía y los 74 años en Dinamarca.

Según el informe, habrá que incrementar el empleo en edades avanzadas para garantizar pensiones adecuadas para muchas personas.

Para obtener mayor información sobre el sistema de pensiones visite la página de Internet: www.amafore.org