Durante un Mundial hay cuatro tipos de televisión. La primera es la transmisión de los partidos. Aunque éstos se juegan por la mañana, suelen repetirse durante el día. Es poco probable que alguien con empleo remunerado vea los partidos en vivo, por lo que tendrá que aprender a esconderse de redes sociales y amigos, o ver una repetición conociendo el resultado.

Después, están los programas a propósito del Mundial: resúmenes, chistes, albures y sesudos expertos que buscan los ratings y la publicidad.

En Azteca están Los Protagonistas, una versión muy deslucida del programa que fundó José Ramón Fernández en 1986. TV Azteca incluye buenos analistas, sepultados entre docenas de comerciales y números humorísticos. Entre dos segmentos, cronometré 14 minutos ininterrumpidos de comerciales.

Televisa tiene dos caras durante el Mundial. La primera es La Jugada del Mundial que conduce Francisco Javier González, un programa ágil, lleno de cápsulas informativas, reportajes casi siempre interesantes de Karla Iberia Sánchez y Montserrat Oliver, trucos de magia, albures e infomerciales. Incluye páneles de expertos viendo reportajes, albures, sketches y promociones. En uno de los primeros programas, González le dijo a uno de los cómicos, “déjanos hablar aunque sean cinco minutos de futbol”.

Luego está el programa que pretende ser serio: Mundial en serio. Se transmite en TDN, donde páneles de futbolistas y analistas de segunda línea se sientan en sillas, analizan los partidos y especulan sobre los siguientes. Es, posiblemente, el único programa donde se hace un esfuerzo de análisis.

Este año se suma a la barra Imagen TV, cuya área deportiva quedó en manos de Javier Alarcón. Imagen transmite los domingos Adrenalina, y entre semana un programa de variedades, como si La Jugada o Los Protagonistas los hiciera el doctor Simi, pero reforzando el humor vulgar. Qué Importa Mundialista (hasta el título es infame) lo conducen Eduardo Videgaray y José Ramón San Cristóbal, que como anuncian, terminan el día de buen humor, provocando en los espectadores el efecto contrario.

Luego están las coberturas de FoxSports y ESPN, anunciadas como “sin precedentes”. Uno casi imagina a sus reporteros recorriendo las estepas siberianas en trineos, pero lo único sin precedentes es el título.

Fox Sports ofrece un panel de La última palabra donde André Marín le grita a sus compañeros mientras ellos se ofenden y lo insultan de vuelta. En medio de comerciales, fotografías fijas de los partidos y enlaces con repor-teros siguiendo a la selección de algún país, Alberto García Aspe consigue hilar tres palabras de análisis interesante, antes de que lo vuelvan a interrumpir.

En ESPN es Futbol Picante, el panel clásico de José Ramón Fernández en una azotea moscovita: Tres exfutbolistas y analistas muy competentes que se esfuerzan para colar su opinión en medio de la discusión permanente entre Fernández y su pupilo David Faitelson.

Viendo a Marín y a Faitelson gritar a sus compañeros de panel me pregunto si la escuela que dejará uno de los mayores periodistas deportivos de la televisión mexicana son este par de personajes escupiendo opiniones y tratando de ser “provocativos”.

El tercer tipo de TV es para aquellos cansados de Rusia 2018 que recurren a Netflix, donde la oferta es un spin-off de Club de Cuervos, llamada La balada de Hugo Sánchez. En pleno Mundial, qué mejor que media hora del genial Hugo Sánchez tratando sacar adelante los inanes guiones del equipo Alazraki cuando los Cuervos Salvajes asisten a un torneo amistoso en Nicaragua.

Hay en estos episodios sin Luis Gerardo Méndez o Mariana Treviño pequeñas chispas de la serie original que se valía del humor para hacer observaciones certeras y filosas sobre la religión del futbol y la política mexicana.

Jesús Zavala hace lo que puede con su personaje, pero el resto no termina de cuajar. Aquí el futbol es sólo un pretexto para colar chistes a costa de Centroamérica o la violencia en Tamaulipas, y aunque algunos nos hacen reír, son muy pocos en media hora que se percibe forzada para “sacar algo” durante el Mundial.

El cuarto tipo de televisión durante el Mundial lo supone el resto de la programación, satelital, de cable o nacional, donde el futbol no existe, pero ésa tiene mejor cabida en otra columna.

@rgarciamainou

Ricardo García Mainou

Escritor

Las horas perdidas

Estudió Ciencias de la Comunicación con especialidad en Radio y Televisión Educativa en la Universidad de las Américas Puebla.

Ha escrito, editado, traducido y diseñado para diversas publicaciones literarias, periodísticas y especializadas: locales y nacionales (Libros de México, Revuelta, De viaje, Cinéfila, La masacre de Cholula, etc.).