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Opinión

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Tecnología inspirada en el cuerpo humano para los atletas del olimpo

Las justas paralímpicas son la muestra fehaciente de la fuerza del ser humano, que aún con una discapacidad, muestra su talento y espíritu de superación; sin embargo, los competidores no habrían roto sus propias marcas en disciplinas como el atletismo sin la tenacidad de los investigadores, científicos, ingenieros, ortoprotesistas y fabricantes detrás de la creación de dispositivos auxiliares que sustituyen de manera artificial una parte del cuerpo, con tal eficiencia tecnológica que alcanzan la naturalidad en la movilidad y la postura, lo que posibilita la práctica deportiva de manera profesional.

Atrás quedaron las prótesis talladas en madera que se utilizaron en Italia en 1960, en la primera edición de los Juegos Paralímpicos; lo de hoy son las prótesis biónicas, la fibra de carbono, impresión 3D, sillas de ruedas ultra ligeras y resistentes. De esta forma, los avances en el sector ortoprotésico, sobre todo en los últimos años, son notables y han acompañado la evolución en el desempeño de los paratletas de cara a la edición de Tokio 2020.

Entre los equipamientos tecnológicos que serán empleados por el equipo de 106 ortoprotesistas y técnicos en el taller de reparación de Ottobock en la Villa Paraolímpica, se encuentra la innovación 3D L.A.S.A.R., un instrumento de alta tecnología diseñado para optimizar la alineación de las prótesis a través de cámaras que graban en directo al paciente situado sobre una plataforma de medición y transfieren la imagen a una tablet. Una vez en la pantalla, las medidas se representan como líneas de precisión milimétrica sobre la imagen del paciente.

El autor es Director Regional de Educación y Atención Médica en Ottobock y especialista ortoprotesista con más de 30 años de carrera y que ha asistido como técnico a todas las citas paralímpicas desde Londres 2012.

Por otro lado, Tokio es el lugar en el que llegan a plenitud las prótesis biónicas desarrolladas con una estructura de algoritmo óseo, que favorecen y mejoran el apoyo y la ventilación, tecnología que dista de aquellos prototipos pesados rígidos e incómodos para los deportistas con los que se acumulaba la transpiración.

Dependiendo del tipo de amputación que tenga el atleta, requerirá sólo un pie o también una articulación de rodilla. Para ambos casos es indispensable tomar en cuenta el peso del velocista, así como la disciplina que practica; no es lo mismo correr 100 metros que 1,500. Estos factores determinarán la rigidez y forma del resorte de fibra de carbono, así como el ajuste en el sistema hidráulico rotativo de la articulación.

La resistencia que tiene una prótesis deportiva es muy alta. Debe soportar el impacto de tres a cuatro veces el peso corporal del atleta, más de 200 kilogramos, y devolver al menos la misma energía en el impulso. Hasta el momento, el titanio y la fibra de carbono siguen siendo los materiales más adecuados para lograrlo y conformar prótesis tan fuertes y eficientes que incluso han sido consideradas como una amenaza por los competidores sin discapacidad.

Tanto para las prótesis de miembro superior como las de inferior es esencial el ajuste del liner y del socket, que permiten la unión entre el dispositivo y el muñón y están elaborados con material copolímero termodeformable con revestimiento textil para garantizar una perfecta adaptación con el cuerpo y evitar roces. Así, junto con la alineación, el encaje determinará la comodidad para el atleta.

Las sillas de ruedas adaptadas para disciplinas como el basquetbol, tiro, tenis y esgrima, entre otras, están hechas con materiales ligeros y resistentes, por supuesto, también están hechas a la medida de cada atleta, tanto el reposabrazos como el respaldo o el asiento para tomar en cuenta las condiciones del deportista, es decir, si tiene movilidad de cintura para arriba o carece de ella por completo.

En el caso de las sillas de ruedas para atletismo han evolucionado y se han convertido en veloces dispositivos en los que están involucrados incluso fabricantes de automóviles y por ello se entiende que estas sillas pueden alcanzar una velocidad de hasta 60 kilómetros por hora.

Por si fuera poco, la tecnología también está inmersa en la Villa Paralímpica, tanto en el taller de reparación como en las instalaciones, las cuales también sirvieron para los Juegos Olímpicos y son totalmente accesibles.

Este año, el equipo técnico de Ottobock espera realizar más de 2,000 reparaciones, 200 en los días de más trabajo, cada una distinta a la otra, pues cada dispositivo personalizado requiere distinto tratamiento.

Los servicios brindados para los 4,400 atletas que compiten en 22 disciplinas deportivas distintas van desde simplemente inflar un neumático de silla de ruedas hasta reparaciones complejas o sustituciones (por aquello de las pérdidas en el aeropuerto), todos con la mejor tecnología y además con la rapidez y responsabilidad que implica una reparación previa a una competencia o en mitad del juego.

Para garantizar la participación de todos los atletas paralímpicos, se han desplazado hasta la ciudad nipona 18 toneladas de equipamiento y maquinaria, incluyendo hornos de calentamiento por infrarrojos, perforadoras de pilares y equipos de soldadura, así como 17,300 piezas de repuesto.

Ottobock ha preparado 14 talleres pequeños y un taller principal de 700 metros cuadrados en el que labora un equipo técnico de 106 personas, formado por miembros de 24 países y el idioma no será problema porque en este lugar se escucharán 22 lenguas distintas.

Falta mucho para que los Juegos Paralímpicos tomen el lugar protagónico, pero vamos en buen camino y la tecnología aplicada es una prueba de que los gobiernos y las empresas están cada vez más involucradas en hacer de este evento un éxito y con ello demostrar la grandeza de los atletas.

@ottobock_mexico

@Ottobock Passion For Paralympics

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