Entre agosto y septiembre del año 2007, tuve un primer acercamiento con Dominique Strauss Kahn, a través del blog que utilizó para comunicar su estrategia de modernización para el Fondo Monetario Internacional (FMI). ¿Quién podría dudar de su habilidad de comunicador si estaba utilizando precisamente una herramienta de comunicación tan novedosa? Obvio expresaba sus ideas de renovación administrativa, de aproximación de las economías industrializadas y emergentes, de hacer al organismo una entidad más amigable con sus miembros.

Para la Asamblea Anual del organismo, en el mismo año, Strauss Kahn ya era el Director Gerente electo. No participó públicamente en los encuentros, pero se mantuvo activo relacionándose con los ministros de economía y banqueros centrales representantes de los 187 países miembros.

Mis apuntes

Era mi primer cobertura de la Asamblea del FMI en Washington tras haberme retirado dos años, así que desde que llegué a la sede del Fondo, en el basamento del edificio principal del número 700, en la 19th Street, N.W., Washington, D.C., me mantuve como los espectadores de una alfombra roja, aguardando la entrada de los funcionarios asistentes que firmaron las operaciones financieras mundiales, que yo tuve el privilegio de informar.

Vi pasar a Strauss Kahn durante dos días seguidos, muy temprano, antes de las ocho de la mañana. Bajó de una camioneta e iba sonriendo. Era obviamente, una expresión muy distinta a la que ha tenido en este proceso legal que enfrenta.

El primer día que lo vi, me emocioné tanto ¡podría hacerle una pregunta para el Economista y difundir una primera declaración exclusiva para un medio mexicano! Pero fue tal mi expectativa ¡que me quedé muda!

Al otro día, confiando en la diosa fortuna le esperé de nuevo . Y llegó. Sonrió y me animé a preguntarle si ya estaba participando en las reuniones, respondió que solo estaba familiarizándose, pues el cargo formalmente, sería asumido hasta noviembre. Le pregunté cómo veía el desempeño de la economía mexicana, y me dijo que estaba en muy buenas manos.

Ávida de seguir, le cuestióné sobre la inflación mundial de alimentos y se lo llevaron dos caballeros al interior del edificio principal, justo donde ya no tenía yo acceso, me sonrío amablemente y me dijo que no podía dar declaraciones aún a la prensa. Esta es la primera vez que yo comparto esta miniconversación, con la que me quedo entre mis recuerdos, pues lamentablemente, extravié recientemente la grabadora electrónica donde lo grabé. Era uno de mis tesoros.

Alguien, esta semana, me preguntó si había yo entrevistado alguna vez a Strauss Kahn. Y mi respuesta fue un rotundo no. Intenté platicar con él, con Strauss Kahn, y le arranqué un par de respuestas que no pude difundir, así que no Eduardo, no lo entrevisté, pero sí hablé con él y me respondió.

Quizá por ello es que sigo en shock. Me es tan difícil de creer como luce en las fotografías y en la televisión, cuando años atrás yo le vi y era el reflejo del éxito. Me es tan increíble pensar que el hombre que logró reacomodar parte del poder de las decadentes potencias europeas entre las nuevas emergentes, se encuentre procesado por la presunción de haber cometido una serie de delitos. ¿Cómo puede ser que un hombre tan brillante esté implicado en situaciones tan mundanas tan frívolas? Es, sin duda la insoportable levedad del ser.

PD

Por cierto, como ya deben saber, Strauss Kahn renunció a su cargo de Director Gerente. Arranca la contienda para el sucesor y yo espero y hoy ya confío, que podríamos tener a un tercer mexicano dirigiendo un organismo internacional, ya está en la OCDE José Ángel Gurría, en la CEPAL, Alicia Bárcena. Me da la impresión que el FMI está dispuesto a abrir la elección a un experimentado profesional en gestión financiera y en México sobran. Mi gallo, francamente, es Guillermo Ortiz Martínez. Claro, es mi mundo ideal. En fin, Seguimos viviendo tiempos interesantes. Y tengo el privilegio de informarlos