Stairway to Heaven” es uno de los clichés más grandes de la historia del rock. Es una canción que sigue adornando la programación en cientos de estaciones de rock clásico en todo el mundo y se ha convertido en una pieza fundamental para todo aquel que ha aspirado a ser guitarrista o tener su propia banda de rock. Los guitarristas que se aprenden esta icónica introducción sienten que ya están listos para subirse a un escenario y convertirse en el siguiente heredero del trono. La canción se ha convertido hasta en un chiste. En la cinta Wayne’s World, en una tienda de instrumentos que visitan los protagonistas Wayne y Garth, se lee la leyenda: “No Stairway!”, para que los visitantes se abstuvieran de presumir que podían tocar ese riff. 

Led Zeppelin regresó esta semana a las corte para pelear nuevamente por la autoría de “Stairway To Heaven”. En los hechos, Jimmy Page y Robert Plant son los compositores registrados como los autores del tema que cerraba el lado A de su cuarto álbum (conocido como Led Zeppelin IV, ZOSO, o el de las runas). En el 2014, los representantes de Randy California, de la banda Spirit, demandaron a la banda argumentando que Zeppelin se plagió la canción “Taurus” y se fusiló la hoy icónica introducción de Page. En aquel momento, Zeppelin ganó esa batalla legal. Page incluso aseguró que “Stairway” tenía más similitudes con "Chim Chim Cher-ee", de Mary Poppins, que con el tema de Spirit. Pero el año pasado un jurado estadounidense volvió a aceptar la demanda, que llegó esta semana al Noveno Circuito de la Corte de Apelaciones de San Francisco para un nuevo proceso legal que probablemente tardará meses y seguramente sentará un nuevo precedente para futuros conflictos relacionados con los derechos de autor. 

Page y Plant no han sido ajenos a los problemas legales con su obra musical. En décadas anteriores, los principales compositores de la banda británica tuvieron que reconocer que se inspiraron en canciones de Willie Dixon, Robert Johnson o Blind Lemon Jefferson como base para algunas de sus composiciones más recordadas. En ediciones recientes, por ejemplo, el nombre de Willie Dixon se ha agregado a los créditos de “Whole Lotta Love” y “Bring It On Home”. 

Los casos de demandas por plagio en la industria musical no son un tema nuevo. George Harrison tuvo que ceder las regalías de “My Sweet Lord”, luego de que un jurado dictaminó que había “inconscientemente” plagado “He’s So Fine” de las Chiffons. La cantante Katy Perry fue condenada a pagar 2.8 millones al artista de rap cristiano Flame, luego de que un jurado determinó el mes pasado que su canción “Dark Horse” tenía muchas similitudes a “Joyful Noise”. Robin Thicke y Pharrell Williams también tuvieron una controversia similar en el 2014, cuando fueron acusados de que su éxito “Blurred Lines”, copió elementos de “Got to Give It Up” de Marvin Gaye. The Verve estuvo involucrado en una pelea de más de dos décadas por las regalías de “Bittersweet Symphony”, por haber  utilizado una versión instrumental de “The Last Time” de los Rolling Stones como base, que fue hecha por su exmanager Andrew Loog Oldham. Hace unos meses, Mick Jagger y Keith Richards le devolvieron las regalías a la banda de Richard Ashcroft.  

 El hecho de que Randy California tenga más de dos décadas de haber fallecido podría indicar que hay un cierto elemento de codicia en esta batalla legal. Jimmy Page y Robert Plant no son unas inocentes palomitas y han sabido utilizar los huecos en las leyes para aprovecharlos en sus composiciones. Lo cierto es que “Stairway to Heaven” es el tema que todos recordamos y “Taurus” de Spirit quedó relegada a una pequeña nota al pie en los libros de historia donde —si es cierta su acusación contra Page y Plant— la suerte le jugó una mala pasada a sus creadores.  

antonio.becerril@eleconomista.mx 

Antonio Becerril

Coordinador de operaciones de El Economista en línea

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