El actual escenario que presenta el Triángulo Norte es desolador. Es una de las zonas más violentas del mundo. Se calcula que se gasta en seguridad, procesos judiciales y atención médica como una consecuencia de la violencia extrema el 20% del PIB de Honduras, el 15% de El Salvador y de 10% en Guatemala.

La zona geopolítica que comprende Estados Unidos, México y Centroamérica está definiendo una serie de decisiones para superar problemas.

Resalta el apoyo de 1.3 millones de vacunas que el gobierno de Estados Unidos canalizó a nuestro país la semana pasada para vacunar a población de la zona fronteriza. Asimismo nuestro país ha enviado 1 millón de vacunas a Belice, Paraguay, Bolivia y Argentina y hará lo mismo con Guatemala, Honduras y El Salvador.

También sobresale la decisión conjunta EU-México para resolver la problemática de la inmigración irregular. Esto eventualmente involucrará a los países centroamericanos, particularmente los del Triángulo Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador) de donde emigran contingentes numerosos de población hacia Estados Unidos, que huyen de la pobreza, la inseguridad y la violación de los derechos humanos.

Paralelamente, la Unión Europea, que ha sido un importante donante, ha resuelto canalizar recursos a México y a los países centroamericanos para ayudar a los desplazados que huyen de la precariedad y de la violencia, de la inseguridad alimenticia y otros males.

El actual escenario que presenta el Triángulo Norte es desolador. Es una de las zonas más violentas del mundo. Se calcula que se gasta en seguridad, procesos judiciales y atención médica como una consecuencia de la violencia extrema el 20% del Producto Interno Bruto de Honduras, el 15% de El Salvador y de 10% en Guatemala.

Esto afecta la capacidad de los gobiernos para realizar el desarrollo económico, así como fomentar la inversión nacional y atraer a la inversión extranjera directa. Por la inseguridad se elevan los costos de producción y aumenta el desempleo. El resultado es una caída de la calidad de vida.

La inseguridad se concentra básicamente en la extorsión y los asesinatos, mismos que frecuentemente tienen la complicidad policial. Ello ha conducido a una fuga de empresas de la región, acumulando cada vez más los saldos del subdesarrollo.

Para enfrentar la inseguridad estos países han aumentado substancialmente sus gastos militares, lo que conduce a la configuración de estados represivos, lejos del funcionamiento del Estado de Derecho.

De la población total centroamericana el 50% sobrevive en la pobreza, al igual que México. Por ello la migración como forma de subsistencia.

Si el pragmatismo se impone a la ideología, hay una coyuntura favorable para México y Centroamérica al existir una línea suave en la política norteamericana, diferente a la línea dura de triste memoria. También el apoyo europeo abona posibilidades para mejorar.

Para Centroamérica ha surgido la especulación de que puede realizarse un esfuerzo entre los países vecinos, al igual como ocurrió con la iniciativa de paz del Grupo Contadora en los años ochenta que permitió evitar un Viet Nam centroamericano. La iniciativa tuvo éxito.

Esta experiencia puede repetirse con el apoyo de Estados Unidos para fomentar el desarrollo económico y social creando una combinación flexible que conjugue el capitalismo regulado con los servicios sociales. Esto en países avanzados como son los escandinavos se ha convertido en norma.

smota@eleconomista.com.mx

Sergio Mota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.

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