Conocí a Madeleine Albright, primera secretaria de Estado de Estados Unidos (durante la administración Clinton), cuando estudiaba en Georgetown. Hace algunas semanas nos reencontramos en Washington DC durante la presentación del reporte final elaborado por la Comunidad de Democracias sobre la “Democracia y el camino a la paz y seguridad”.

La Comunidad de Democracias se creó con el propósito de compartir experiencias y conocimiento para consolidar las democracias alrededor del mundo, generando mayor conexión entre ellas y con la sociedad civil.

La premisa era que las democracias en cualquier rincón del mundo podían apoyarse unas a otras para enfrentar retos comunes en su compromiso con los principios fundamentales como el pluralismo, el Estado de Derecho y los derechos humanos.

Después de más de un año de investigación para la elaboración de este reporte, la pregunta es: ¿por qué la euforia en torno a la democracia se ha desvanecido de manera considerable? Por su naturaleza abierta y deliberativa, las democracias están siendo percibidas cada día más vulnerables a la influencia de actores criminales y violentos, así como a mayor corrupción.

Uno de los efectos más visibles es que cuando las democracias decepcionan, el péndulo, en muchos casos, suele moverse hacia sistemas más autoritarios, pues el caos se considera una mayor amenaza y se busca más control, lo cual tiene consecuencias directas en la seguridad de los países.

A lo largo del reporte se hacen recomendaciones puntuales a actores nacionales e internacionales para lograr mayor entendimiento y consolidación entre democracia y seguridad: (1) establecer mecanismos económicos, políticos y de seguridad que sean incluyentes y transparentes para la toma de decisiones; (2) invertir a tiempo y de manera considerable en instituciones más meritocráticas capaces de ofrecer mejores servicios sociales; (3) empoderar a la sociedad civil, especialmente a las mujeres, para que tengan un rol más activo en la gobernanza y en los ámbitos económico, político y de seguridad; (4) proteger un ecosistema abierto, seguro y accesible de tecnología digital.

La evidencia empírica demuestra que es posible reducir los conflictos si tratamos a las demás personas con respeto, reconociendo que todos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos sin hacer distinciones ni excepciones. En México, la seguridad cada día se deteriora más, pues el gobierno no cumple su primera función de salvaguardar la vida y garantizar la seguridad de todos los mexicanos. No hay un trato a todos por igual. Esta realidad, sumada a la endeble democracia mexicana, nos pone en un escenario de alto riesgo. Abramos los ojos y actuemos a tiempo.

Twitter:  @armando_regil@armando_regil

ArmandoRegil Velasco

Licenciado en Negocios Internacionales

Ágora 2.0

Licenciado en Negocios Internacionales graduado con mención honorífica por el Tec de Monterrey. Estudió Economía y Políticas Públicas en Georgetown University. Cuenta con diversos diplomados de institutos como: la University of International Business and Economics de Beijing.