Este septiembre ha sido para muchos mexicanos un mes inolvidable. Realmente la cantidad de situaciones desastrosas que hemos presenciado o protagonizado están siendo abrumadoras, devastadoras, diría yo. Y créanme que no soy supersticiosa.

El 7 de este mes habíamos tenido más de mil muertes por COVID; en un hospital de Tula, Hidalgo 14 personas victimas de la pandemia, graves e intubadas habían muerto por no haber sido evacuadas a tiempo, carecer de energía eléctrica,y no contar con tanques de oxigeno de reserva en medio de una terrible inundación; hubo muertos también en el Municipio de Ecatepec, igualmente por las inundaciones que dejaron a su paso miles de damnificados; y para acabarla de amolar… a las 20:47 de la noche de ese mismo día, un temblor (terremoto dicen muchos por haber superado los 7 grados de la escala de Richter) nos hacia (especialmente en Guerrero y en la CDMX) salir corriendo de donde estábamos y asustados y mojados por una persistente lluvia, temblar física y psicológicamente ante un cielo lleno de luces extrañas, truenos, relámpagos y edificios que nos amenazaban mientras se balanceaban. Ay, caray, pensaba yo, ni en una película de desastres de Gerard Butler las cosas se ponen simultáneamente tan feas.

Los teléfonos además y durante un buen rato colapsaron y los humanitos no podíamos comunicarnos con nuestra familia, con nuestros amigos para ver como estaban y decirles que por el momento estábamos bien. Nada más nos apretujábamos unos contra otros y decíamos en fuerte y en quedito que ya iba pasando y que todo iba a estar bien. ¡Pobrecitos!

Cuando ya pensé que era el fin de los tiempos fue cuando se fue la luz (energía eléctrica para que no me regañen) y hasta ForoTV se salió del aire. ¿Pues no que somos muy sabrositos y que el cambio climático nos hace los mandados? ¿Entonces?

Como ya muchos hemos recordado, hace cuatro años también tembló el 7 de septiembre (y fue de más de 8 grados Richter en aquella ocasión) y en 2017 el mero 19 de septiembre (como en el catastrófico 1985) pues ¡órale! que vuelve a temblar y ese sismo fue coincidentemente muy fuerte. Muchas casualidades ¿no?

Cuando recuperé un poco la calma me puse a tratar de entender que decían los expertos sobre esas extrañas luces de colores que veíamos en el cielo mientras temblaba y todas las explicaciones hasta el momento me han parecido de menos insuficientes y titubeantemente enunciadas. No, no creo que sean los alienígenas ancestrales los responsables de ellas, ni que de pronto se abrirán los cielos y ante tanta desgracia vendrá el Armagedón y el juicio final. Si creo que hay muchos fenómenos que no podemos aún explicar con razones y con la ciencia auxiliándonos. También, creo que nuestra especie está lastimando seriamente a nuestro planeta, tanto… que bien a bien no sabemos cuales serán las consecuencias. Y ya estamos empezando a padecerlas. 

Todo está misterioso y raro y hay miles de cosas que no sé…

Lo que si sé es que las muertes de los pacientes intubados del IMSS no tenían razón de ser; faltaron la empatía, los recursos y la solvencia administrativa por parte de esta institución para evacuarlos y tener simplemente tanques de oxigeno para auxiliar en su respiración a los enfermos. 

No, no sé cuando ni donde va a volver a temblar, pero lo que si sé, es que las temporadas de huracanes o de tormentas tropicales ocasionan que las presas de nuestro país se llenen, se desborden y que eso da como resultado inundaciones que podrían preverse y controlarse para evitar fallecimientos debidos a estas contingencias.

No, no sé cuando un terrorífico virus va a atacar a la humanidad, pero si sé que los cuidados preventivos, el cubrebocas, la sana distancia, los semáforos aplicados con fines preventivos, no políticos, la aplicación intensiva de vacunas en tiempos no electorales y una buena gestión administrativa evitarían la muerte de cientos de miles de personas.

No sé si septiembre es un mes maldito, definitivamente no lo creo. No sé si todo esto y las luces celestiales son producto de fuerzas infernales o de los extraterrestres, o si está todo interconectado con los ataques a las torres gemelas en el 9/11, insisto…no lo sé.

Lo qué si sé es que la protección civil y el sistema de salud de México son deplorables, que ya desaparecieron al FONDEN y que el gobierno bien que lo sabe y no le importa. Eso de verdad que lo sé.

Tere Vale

Psicóloga

Columna invitada

Psicóloga, conductora, escritora, comentarista de Grupo Fórmula.

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