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Savi-Fármacos Especializados, una guerra de papel
En realidad, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que lleva José Antonio González, no la tiene nada fácil. Los vicios arrastrados de muchos años atrás no se eliminarán de un día para otro. El reto de equilibrar las finanzas, si bien es monumental, no es el único monstruo que González Anaya tiene que enfrentar. Ello ya se está viendo con la guerra pública entre los dos principales corporativos que le venden medicamentos, Savi Distribuciones y Fármacos Especializados, y que están ahora en plena competencia para el reparto de fármacos en el 2015.
Poco a poco se ha ido evidenciando que entre esas dos empresas hay un acérrimo enfrentamiento y que esta guerra se está terminando de jugar no sólo ante el Órgano Interno de Control (OIC), el vigilante-auditor del IMSS, sino en el terreno mediático, es decir mediante periodicazos. La guerra la empezó Fármacos Especializados y posteriormente Savi dejó ver que también conoce el terreno de juego y que cuenta con canicas.
Versiones hay muchas: Que si la denuncia contra Savi no es la única, que hay otras 20 denuncias por registros apócrifos en la licitación del año pasado; que el OIC se está concentrando en una sola y es justamente la que va contra Savi porque está del lado de Fármacos, acérrimo competidor de Savi; que son más de 40 distintas irregularidades las denunciadas; que ya hay una denuncia presentada ante la Presidencia de la República y Función Pública por el vínculo entre OIC y Fármacos Especializados.
Pero en todo este alboroto ninguna autoridad ha salido a aclarar las cosas y a acabar con toda la serie de dimes y diretes, donde ha quedado en entredicho la propia posición y credibilidad del IMSS. Y es que hay dos puntos que son difíciles de explicar sin involucrar la participación del propio OIC que lleva Martha Elvia Rodríguez, y de la corresponsabilidad de funcionarios del mismo IMSS: por un lado, ¿cómo es que una denuncia de diciembre del 2013 se dejó pasar y se revive 11 meses después, justo cuando está por arrancar la mayor licitación donde uno de los participantes es el acusado?
Por otro lado, si un postor presenta un registro apócrifo (o los que haya, porque dicen que el OIC investiga muchos otros documentos falsificados) existe evidente responsabilidad de la empresa, pero ¿de cuál?, ¿de la distribuidora o del laboratorio productor? Esa indefinición se genera por una laguna legal donde el productor de fármacos no puede participar en licitaciones de gobierno y tiene que recurrir a una distribuidora.
Ahora, si se entregó un registro falso, ¿los funcionarios del IMSS no pudieron verificar? Tan había un vacío de autoridad que, ahora, después del niño ahogado, recién se firmó un acuerdo entre IMSS y Cofepris para verificar la autenticidad de los registros de medicamentos. Antes, a nadie se la había ocurrido que era necesario.
La realidad es que si se llegara a inhabilitar a Savi Distribuciones, que hasta hace unos años le empezó a hacer contrapeso a la principal abastecedora de fármacos del gobierno, se volvería a dejar terreno fértil listo y preparado para un monopolio abierto en favor de Fármacos Especializados, empresa que de por sí se lleva más de una tercera parte del mercado público de medicamentos, el cual asciende a más de 50,000 millones de pesos anuales. Si Savi quedara fuera, Fármacos no tendría freno y podría poner precios a su gusto en perjuicio del gasto público.
Total, que una vez que culmine la megalicitación en ciernes, seguramente la tormenta amainará y todo regresará a la normalidad. Se entiende que con el vínculo IMSS-Cofepris ya no habrá registros falsos, pero para lograr un terreno de juego con reglas claras sería importante avanzar más en nivel de transparencia en los procesos, porque por lo pronto para entenderle a Compranet hay que ser un verdadero iniciado...