Oaxaca es un estado pobrísimo. En todos sentidos: alimentación, vestido, vivienda, salud, agua, educación, infraestructura, movilidad social inexistente, naces así y mueres así, aunque llegues al ciento. Niveles que avergüenzan. Parias, en comparación con compatriotas, que habitan en regiones del Bajío.

Me entero por un periódico local: dos semanas ha, más o menos, celebróse matrimonio en localidad situada a tiro de piedra de la capital oaxaqueña, hecho que, en sí, no tiene importancia más que para los novios y sus allegados. Pero no es ceremonia común: arréglanse caminos, trázanse veredas, móntase impresionante galerón con techumbre ornamentado para dar cabida a 1,200 venturosos concurrentes. Además, recibieron obsequios: sombrilla p’al sol, abanico p’al calor, rebozo y zapatillas de piel para los hinchados pies de las damas. Ambulancia, por si alguien sufre sofoco, telele o cualquier trastorno. Música en vivo recorre la infinidad de mesas para amenizar a los comensales. Vinos y licores de primera y a tutiplén. Ceviche, paté de fois gras, ravioles rellenos de camarón y pato a la quiensabequé.

¿En dónde fue el suntuoso bodorrio? A los pies del impresionante templo basilical dominico de Cuilapan, siglo XVI, bella fachada plateresca. ¿Tajada al alcalde? ¿Moche al cura? ¿Cooperación al INAH? ¿Quién casó? ¿Algún excéntrico millonario gringo, de esos que pululan y medran alrededor de Mr. Trump? ¿Un jeque saudí trasnochado que empareja a su hija con un barbón, por el rito católico? Nada de eso. Cásase un empleado de confianza del sátrapa que gobierna la demarcación política a la que me refiero, sátrapa hijo del sátrapa que lo precedió en el cargo. Cosas del PRI y de sus numerosas ovejas negras, que tan a mal traer traen el nombre del partido. Hubo gente que intentó cerrar el paso de la caravana de autos con sus empingorotados ocupantes. Para eso está la policía. Para aquietar al enojado populacho.

¿Tendrán conciencia estos pillos prepotentes de la miseria en la entidad? ¿Tendrán idea, así vaga, de que el destino de la economía y de los emigrantes pende de un tuit del impredecible energúmeno que nos tiene azorrillados? ¿Y de que internamente estamos muy dolidos de violencia, corrupción, inseguridad y profundas carencias?

¿Y eso qué? Queda tiempo para roer el hueso. Impunemente. Es nuestro feudo. A mayor abundamiento, estamos bien asegurados: casas aquende y allende, coches de lujo y cuentitas bancarias.

PabloAveleyra

Escritor

En lontananza

Estudió la Licenciatura en Economía en el ITAM. Prolífico autor que en sus obras ha abordado temas como la economía, la sociología y las finanzas.