Cuando hablamos de Empresa Forestal Comunitaria (EFC) en México, nos referimos a ejidos y comunidades que poseen recursos forestales

Este término empezó a usarse cuando los ejidos y comunidades forestales se empezaron a apropiar del aprovechamiento de sus recursos y del proceso de producción forestal, pasando de ser EFC rentistas, a comercializadoras de madera con ciertos niveles de integración.

Hoy, las hay desde EFC que venden su madera en pie o en rollo y las que han logrado integrar una industria para la producción de tablas, tableros, astilla, pellets y muebles, principalmente.

De acuerdo con datos de la Conafor existen 15,584 ejidos y comunidades forestales donde habitan 11 millones de personas con altos niveles de marginación y pobreza, de los cuales, una amplia mayoría son comunidades originarias y a la vez, una buena parte de estos ejidos y comunidades dependen de sus recursos forestales.

De acuerdo con información del Inegi y el RAN (Registro Agrario Nacional), en el país, se reportan 52 millones de hectáreas como propiedad definida que corresponden a selvas y bosques, de las cuales, 62% pertenecen a ejidos y comunidades.

De la superficie total de selvas y bosques se estima que 21.6 millones tienen potencial para el aprovechamiento comercial y solamente cerca de 6 millones de hectáreas están bajo manejo forestal. Es importante señalar que los índices de deforestación y degradación se presentan en bosques y selvas que no están bajo ningún tipo de manejo forestal, principalmente por cambio de uso de suelo, plagas y enfermedades, tala clandestina e incendios forestales.

La Conafor estima que cerca de 3,000 EFC sustentan 80% de la producción forestal nacional, y de acuerdo a datos preliminares de la Semarnat, la producción nacional para el 2018 asciende a 9 millones de metros cúbicos, producción que equivale a un tercio del consumo aparente nacional, lo que representa altas importaciones que originan un déficit de más de 6,500 millones de dólares al año.

De estas EFC sólo 8% (226 EFC) han logrado integrar la industria de transformación y comercialización con altos índices de gobernanza y nivel empresarial, 92% restante (2,717 EFC) venden su madera en pie o madera en rollo libre a bordo de brecha o puesta en el aserradero.

Este bajo nivel de integración en la mayoría de EFC, se debe, principalmente, a insuficientes capacidades de organización, planeación y autogestión de las personas propietarias y poseedoras de los recursos forestales, y deficiente vinculación de la oferta de profesionales forestales con sensibilidad social, lo que conlleva a una baja capacidad para la transformación de madera en pie o en rollo, rezago tecnológico en la industria de la madera, dificultades para la comercialización de los productos forestales, y falta de acceso a mecanismos de capitalización, inversión y financiamiento.

En la siguiente parte de este mismo artículo, comentaré acerca de algunas barreras de financiamiento en este tipo de empresas para las cuales FIRA, conjunto de fideicomisos originados en el Banco de México, ofrece una alternativa para fortalecer su desarrollo.

*Gabriel Montiel Aguirre es especialista de la Subdirección de Pesca, Forestal y Medio ambiente en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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