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Repercusiones económicas de las malas decisiones
Las malas decisiones de política pública pueden llevar a desencadenar una serie de acciones que afectan en gran medida la estabilidad económica nacional. Tener un México competitivo e incluyente se alcanza necesariamente bajo la senda del desarrollo y el crecimiento económico, y para ello, el profesionalismo del gobierno electo jugará un papel elemental.
Contradictoriamente a alcanzar este objetivo, hemos visto una serie de acciones de la coalición electa que se ha transformado en enormes amenazas a la estabilidad económica: 1) incrementar las facultades del Banco de México (Banxico) en aras de que dicha institución se ocupe del “crecimiento económico” y no exclusivamente de la inflación; 2) la estrategia futura para el sector energético, la cual ha ocasionado una caída en la calificación crediticia de Pemex, y 3) someter a consulta el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco.
El PT en la cámara de diputados y el PRD en la de senadores suscribieron iniciativas que proponen reformar la Ley del Banco de México, enfatizando la necesidad de que la institución, adicional a sus deberes, use parte de las reservas internacionales para financiar el crecimiento económico y liquidar la deuda externa. Las reservas no son una fuente de riqueza neta, ya que éstas tienen que financiarse con la emisión de pasivos; sin embargo, el tener reservas internacionales en un nivel adecuado se traduce en señales positivas y de confianza para los mercados financieros en términos de inversión y planeación a mediano y largo plazos. Asimismo, debemos evitar entrar en una modalidad de mandato dual que podría socavar la autonomía del Banxico, algo que sería altamente peligroso.
Los anuncios en materia energética también han comenzado a perjudicar la estabilidad económica. El pasado viernes, la agencia calificadora Fitch Ratings bajó la perspectiva crediticia de Pemex, pasando de una calificación estable a negativa y señaló que podría seguir deteriorándose como resultado de un cambio de estrategia en este sector. Adicionalmente, Moody’s refirió que si se aprueba que la Comisión Nacional de Hidrocarburos y la Comisión Reguladora de Energía dejaran su autonomía para subordinarse a una secretaría, sería una señal muy negativa que erosionaría aún más la confianza de los inversionistas y aumentaría las dudas sobre la consistencia de las decisiones de gobierno en México. Y un último asunto, pero sólo por cuestión de espacio, porque la lista es muy larga: la increíble propuesta de someter a consulta la construcción del nuevo aeropuerto. Consulta viene del latín consulĕre, que significa “pedir consejo”. ¿Cómo se pretende pedir consejo a la población de una obra que tiene como base estudios técnicos y científicos muy especializados, que requieren mínimamente bases de ingeniería, aeronáutica, ecología, finanzas y economía, entre muchos otros? ¿por qué la consulta es tan sesgada hacia ciudades y estados con una preponderante preferencia hacia Morena? Es importante considerar que la cancelación de dicho proyecto tendría grandes repercusiones económicas, como los más de 100,000 millones de pesos invertidos hasta el momento o la pérdida de más de 450,000 empleos potenciales para una de las zonas de más alta marginación del oriente de la ciudad capital.
El ejercicio del poder, nos guste o no, entraña el acto de tomar decisiones a nombre de los representados. Y delegar esa responsabilidad es un contrasentido. Las decisiones de política pública deben ser tomadas con enorme responsabilidad y con la firme convicción de mantener la estabilidad económica. Frente a un México de enormes desigualdades y una ciudadanía con tantas esperanzas, tomar las decisiones correctas, por encima de la demagogia política, no es adjetivo, es elemental.
¡Hasta nuestro próximo encuentro!

