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¿Quién causó la crisis?
Lo anterior ocurría mientras el presidente Salinas no los veía ni los oía . (Ni déficit en CC ni Tesobonos o banca quebrada) Nada vio. ¿Será?
El expresidente Carlos Salinas reapareció en público, y aprovechó para deslindar a su administración de la crisis de 1995 y señalar que había sido causada por errores del gobierno de Ernesto Zedillo .
La crisis de 1995 se concretó principalmente en tres problemas: en el peligro de no pago de los Tesobonos, en la imposibilidad de sostener los déficit en cuenta corriente que se habían generado desde 1991 y en la incapacidad para mantener solventes a los bancos que se habían reprivatizado en 1992.
Los principales colaboradores hacendarios del entonces presidente, Ernesto Zedillo, alegaron nunca haber sido informados sobre la existencia de los Tesobonos. No había tal secreto: los Tesobonos fueron creados para sustituir a los Cetes con el fin de ofrecerles a los tenedores de esos títulos, la mayoría inversionistas extranjeros, protección contra el riesgo cambiario.
Mientras los Cetes eran títulos denominados en pesos, los Tesobonos lo estaban en moneda extranjera.
El caso de los déficit en cuenta corriente es un poco más complicado. Durante el sexenio de CSG, México se volvió un destino muy atractivo para la inversión extranjera de cartera. Entraban masivamente los extranjeros a la Bolsa y a comprar Cetes,y esas entradas de capital tenían dos consecuencias:
impulsaban la apreciación del tipo de cambio y generaban un superávit importante en la cuenta de capital que se convertía en déficit en la cuenta corriente.
La decisión de seguir con esos déficit implicaba peligros que nadie se atrevió a reconocer en la administración Salinista. Nunca se reconoció ese riesgo y cuando Dornbusch se atrevió a denunciarlo la reacción fue de indignación.
Asimismo, tampoco se planteó estrategia alguna para intentar moderar esas entradas de capital.
En muy buena medida, esas entradas masivas de capital dieron lugar a que también se expandiera la captación de la banca. La banca reprivatizada en 1992 demostró estar altamente incapacitada para manejar tan cuantiosos recursos. Por un lado, los casabolseros convertidos en banqueros carecían de los conocimientos y de la experiencia para operar una cartera tan grande.
El golpe de gracia fue asestado por la deshonestidad de algunos compradores de bancos que vieron a esa oportunidad como una patente de corso para defraudar.
Todo lo anterior ocurría, mientras el presidente Salinas no los veía, ni los oía . Nada vio. ¿Será?
bdonatello@eleconomista.com.mx