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Quiebras bancarias: la disyuntiva entre la estabilidad y la competencia

Esta semana, en los EUA, una nueva quiebra bancaria se ha sumado a las acontecidas a Silicon Valley Bank y Signature. First Republic Bank, cuyo fundador y principal accionista era reconocido como uno de los banqueros de mayor reconocimiento en la industria, no soportó una corrida efectuada por un grupo considerable de ahorradores, que desde hace tiempo venían realizando retiros masivos para trasladar sus recursos a bancos considerados más robustos. Una estrategia fallida de gestión de su cartera, en el contexto del alza de tasa de interés por parte de la FED, hizo insostenible la posición de la institución, la cual fue fusionada de manera casi inmediata por J.P. Morgan.
Las quiebras han revivido una discusión sobre la relación entre la competencia económica y la estabilidad del sistema. Suele señalarse que la competencia intensa genera una serie de beneficios, que son una realidad para la gran mayoría de los mercados. Cuando la competencia lleva a la ruina de una empresa, las afectaciones normalmente se circunscriben a su ámbito inmediato, esto es accionistas, empleados, proveedores y consumidores. Por más penosa que sea la quiebra (por ejemplo, todos añoramos un buen restaurante que no sobrevivió a la crudeza del mercado), en realidad se trata de un mecanismo que permite depurar la operación del mercado y lo lleva a un funcionamiento más eficiente.
Sin embargo, cuando se trata de la banca, la historia es distinta. Los bancos son intermediarios, entre los ahorradores y quienes necesitan el crédito. De tal forma, constituyen un mecanismo de coordinación entre distintos agentes económicos. El negocio del banco es prestar los recursos que los depositantes les confían y cobrar una tasa de interés superior a la tasa que deben pagar a los ahorradores. Sin embargo, pueden ocurrir diversos sucesos que trastocan la operación de un banco. Por ejemplo, en el 2008 hubo un incumplimiento masivo de usuarios de crédito que no pagaron sus deudas; en 2023, algunos bancos de EUA han tenido que desprenderse de posiciones en bonos incurriendo en pérdidas, porque sus depositantes han retirado sus ahorros. En un contexto en que las tasas de interés de corto plazo superan las tasas de largo plazo, estas acciones han sido devastadoras para algunas instituciones, aunque se teme que haya muchas más en situación de fragilidad.
No existe un planteamiento uniforme acerca del rol de la competencia económica en el mercado bancario. Sin embargo, sí se sabe que una posición defensora de la competencia, en un contexto de inestabilidad, puede llevar a una situación caótica. Porque cuando quiebra un banco, no es igual que cuando quiebra un negocio de otra naturaleza. Una quiebra bancaria puede suscitar una cascada de afectaciones sistémicas, con consecuencias profundas, según lo demuestra la crisis internacional de 2008, o la crisis local que vivimos a partir de los sucesos de diciembre de 1994.
Las autoridades financieras tratan de contener la libertad de los bancos, principalmente mediante obligaciones en reservas, en tanto las autoridades de competencia desean que haya una competencia más intensa. Algunos creen que la competencia estimula la mayor exposición al riesgo, porque los bancos deben hacer mayores esfuerzos para prestar recursos, pues al fin y al cabo de ello viven. Sin embargo, esta situación puede relajar los controles para supervisar la calidad crediticia de los prestadores. Es decir, los bancos probablemente prestarán a solicitantes con una mayor probabilidad de impago, lo cual incrementará el riesgo del banco, y potencialmente el riesgo sistémico.
Por lo pronto, las autoridades de los EUA no han dudado. Ante la posibilidad de un incendio que podría salirse de control, han preferido aceptar la mayor concentración de mercado, para tratar de salvaguardar la estabilidad del sistema, tal y como ocurrió con Lehman Brothers en 2008. Sin embargo, aún subsiste la pregunta fundamental: ¿será suficiente?
*Socio Director de Ockham Economic Consulting, especializado en competencia económica y regulación.
@javiernunezmel

