Muchos de nosotros nos hemos desviado alguna vez de nuestro camino. Hemos llegado a gastar de más; nos hemos endeudado. Incluso en ciertas ocasiones puede suceder sin que nos demos cuenta. Somos humanos y esas cosas pasan.

Hay personas que salen de viaje y descuidan su alimentación, porque quieren probar todos los platos típicos del lugar a donde van. Otras dejan de hacer ejercicio dos o tres días porque los compromisos sociales les hacen desvelarse. Son cosas que pasan.

A veces uno corrige esto de manera inmediata: retoma sus hábitos de alimentación y vuelve al gimnasio. Otras veces, sin embargo, lo vamos postergando, y cuando nos damos cuenta ya han cambiado nuestros hábitos. Volver atrás implica esfuerzo y dedicación.

He visto a lo largo del camino a personas frustradas porque nunca pueden seguir su presupuesto. Entonces dejan de registrar sus gastos y cuando se dan cuenta han perdido completamente el control sobre su dinero. Empiezan así a comprar a crédito, lo que va complicando su situación. Otras descuidan su plan para salir de deudas, sus inversiones y, lo que es común, su ahorro para el retiro y de protección para su familia.

Enderezar la ruta, como dijimos, no es sencillo, porque implica cambiar nuestros hábitos y los resultados no se dan de inmediato. Pero podemos hacerlo. A continuación algunos consejos:

1. Motivación de querer cambiar. El primer paso para sustituir un hábito nocivo por otro positivo es querer hacerlo realmente. Cambiar de adentro hacia fuera. Esto implica entender que lo que queremos hacer nos va a acercar a nuestros valores y a lo que es verdaderamente importante para nosotros. Encontrar así la motivación.

2. Empezar inmediatamente y hacerlo con pasos pequeños. Muchas veces nos engañamos a nosotros mismos diciendo: “Empezaré el lunes”. Cuando nos damos cuenta no lo hicimos, lo postergamos para la próxima semana, y así sucesivamente.

Si tomamos una decisión, porque tenemos la motivación, hay que empezar hoy mismo. Por otro lado, es importante hacerlo con pasos pequeños y progresivos, no intentar cambiar de un día para otro. No podemos subir una pared de un salto; hacerlo requiere avanzar poco a poco pero de manera decidida hasta la meta.

3. Escribirlo y tener un seguimiento. Las personas suelen subestimar el poder de poner las cosas por escrito, pero eso incrementa el compromiso. Además, nos permite recordar todos los días lo que estamos haciendo y visualizar por qué es importante para nosotros adquirir ese hábito. Por otro lado, los expertos dicen que para crear un nuevo hábito se requieren 21 días consecutivos de hacer lo mismo: el seguimiento es fundamental.

4. Revisar lo que vamos a hacer al iniciar nuestro día y lo que hicimos al final. Si nos tomamos 3 minutos de nuestra mañana para repasar lo que estamos haciendo, nos ayuda a enfocarnos. Si además, antes de acostarnos, tomamos otros minutos para ver cómo nos fue (o incluso corregir algo en ese momento) nos puede ayudar muchísimo.

5. Tolerar la frustración. Es muy fácil equivocarnos o darnos cuenta de que en un momento dado no hicimos lo que teníamos que hacer. No le demos demasiada importancia al asunto, porque esto a veces nos hace tirar todo por la ventana. Sigamos mañana, que será otro día, pero hagámoslo.

Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com