Siempre que las personas me preguntan acerca de alguna inversión, les respondo que deben pensar en un conjunto de instrumentos y no en uno solo. Es decir: construir un portafolio diversificado. Uno no invierte sólo en una “cosa”, porque el riesgo es altísimo. Si nos va bien, quizá podamos ganar mucho, pero si nos va mal, podríamos perderlo todo. Con el patrimonio no se juega.

Un portafolio o cartera de inversiones es precisamente una colección de distintos instrumentos de inversión, de naturaleza diferente. Hay distintas clases: acciones de empresas de varios países (y tamaños), bonos que cotizan en mercados y monedas diversas, bienes raíces, commodities, criptomonedas, entre muchos otros. Hay una amplia variedad y todos se comportan de manera diferente. Hay algunos que se desempeñan mejor en épocas de expansión, mientras que otros lo hacen en momentos de recesión. Por eso es importante tener un poco de todo, porque no somos adivinos.

No pensemos por ahora en fondos de inversión, ya que éstos son portafolios que representan cierta clase de activos (o buscan un cierto objetivo). Tampoco pensemos en instrumentos específicos, no todavía.

Pensemos precisamente en qué tipos o clases de activos tendríamos que incorporar en nuestro portafolio. Ahí se complica un poco la cosa, porque la idea es lograr un conjunto armonioso, que sea adecuado a nuestra tolerancia al riesgo (hay personas que deben invertir de manera más conservadora, porque sufren por la volatilidad de los distintos mercados, mientras que otros son mucho más tolerantes). Pero, además, hay otra variable importante: el tiempo u horizonte de inversión. Porque no es lo mismo invertir a cinco años que a 30 años.

La idea es buscar que ése sea el mejor portafolio posible (el que puede darnos un mejor potencial de rendimiento en el horizonte de inversión que tenemos), pero sin exceder el máximo nivel de riesgo que estamos dispuestos a asumir. En general, debemos tomar muy en cuenta los siguientes aspectos:

1. Los objetivos de nuestra inversión. Determinar qué queremos lograr mediante el ahorro e inversión es una prioridad fundamental que debe tenerse en cuenta en todo momento. Es muy distinto conformar un portafolio de inversión para comprar un televisor que para nuestro retiro. En caso de que tengamos deudas, nuestra primera meta debe ser pagarlas, ya que no tiene sentido invertir y recibir rendimientos a cambio, cuando tendremos que pagar intereses mucho más elevados por nuestros créditos.

2. Nuestra capacidad de ahorro. Si estamos dispuestos a realizar una inversión para alcanzar un fin específico, primero debemos generar los excedentes necesarios para hacerla. Esto se logra con el ahorro. Siempre es conveniente revisar nuestros patrones de consumo, a fin de ver qué gastos podemos controlar y recortar, con el objetivo de poder ahorrar la mayor cantidad de dinero posible.

3. La liquidez que necesitamos. En todo portafolio de inversiones es necesario tener un porcentaje de liquidez que nos permita afrontar con holgura cualquier imprevisto y/o situación de emergencia que pudiera presentarse. Por ello, es importante tener siempre la disponibilidad inmediata de un monto equivalente a entre tres y seis meses de nuestro gasto corriente.

4. El plazo en el que podremos mantener nuestra inversión. El plazo está estrechamente relacionado con nuestros objetivos de inversión. Entre mayor sea éste, mayores riesgos podremos asumir y, por tanto, tendremos la expectativa de obtener un mejor rendimiento.

5. El conocimiento que tenemos sobre los distintos instrumentos de inversión. Jamás debemos invertir en instrumentos cuyas características o cuyo funcionamiento no comprendamos cabalmente, ya que de lo contrario nos llevaremos, generalmente, sorpresas desagradables.

6. Protección contra la inflación. En cualquier inversión que pretendamos realizar, es importante considerar que la expectativa de rendimientos debe superar la tasa esperada de inflación. Siempre debemos buscar instrumentos que puedan preservar el poder adquisitivo de nuestro patrimonio a lo largo del tiempo o que garanticen una tasa real.

7. Protección contra devaluaciones. Siempre es conveniente contar en nuestra cartera de inversiones con un porcentaje razonable de instrumentos que proporcionen cobertura contra posibles devaluaciones.

8. Diversificar. Éste es el punto medular de todo portafolio de inversión. Diversificar. Esto significa invertir nuestro patrimonio en distintos instrumentos, es decir, no poner todos los huevos en la misma canasta. La diversificación reduce significativamente los riesgos asociados a los instrumentos de manera individual.

9. Nuestra actitud frente al riesgo. Todas las personas que tengan un horizonte de inversión de largo plazo, es decir, por lo menos 10 años, deberían invertir una parte de sus recursos, hasta un porcentaje con el cual no se sientan incómodas, en instrumentos de renta variable, como las acciones, ya que por lo general tienen mayores expectativas de rendimiento.

10. Los rendimientos que esperamos obtener. Cada persona, individualmente, debe tener ciertas expectativas de ganancia. Es importante mencionar que, por lo general, a mayor riesgo asumido, mayor ganancia esperada, y viceversa.

Te invito a visitar mi página: http://www.PlaneaTusFinanzas.com, el lugar para hablar y reflexionar sobre finanzas personales. Twitter: @planea_finanzas

[email protected]

JoanLanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com