Lectura 4:00 min
¿Qué consiguió Kamala Harris en México?
La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, tras su visita a México avanzó la agenda bilateral en tres principales temas: derechos laborales, migración y género.
En las visitas de Estado y de Gobierno entre dos países es fácil rastrear la relevancia de los acuerdos bilaterales cuando hay inversión. La famosa frase “put your money where your mouth is”, se vio reflejada en esta visita con un paquete económico para los próximos cuatro años de 250 millones de dólares (mdd) para inversiones en el sureste de México y de 130 millones de dólares para que México implemente la reforma laboral.
Harris y la agenda laboral
El compromiso de Estados Unidos por invertir 250 mdd en la reforma laboral de nuestro país guarda una estrecha relación con los acuerdos alcanzados en el Tratado entre México-Estados Unidos- Canadá (T-MEC, por sus siglas en español). Uno de los principales desafíos del gobierno de Biden es precisamente asegurar los objetivos del T-MEC que busca mejorar las condiciones y el pago de los trabajadores mexicanos para evitar el traslado de las fábricas a México, como ocurrió con Detroit en el caso de la industria automotriz y el otrora TLCAN.
La inversión de 250 mdd desea lograr que México cumpla con sus compromisos y acuerdos alcanzados en el T-MEC. Entre los principales puntos acordados en el T-MEC están democratizar los sindicatos, ya que actualmente la mayoría de los trabajadores sindicalizados no pueden elegir democráticamente a sus líderes, además de tener tribunales laborales para hacer cumplir las reformas y puntos alcanzados en el T-MEC.
La vieja-nueva agenda migratoria
Estados Unidos ve en México un aliado para evitar la migración de Centroamérica a su país; si no puedes resolver un problema al menos hay que administrarlo, es el pensamiento americano. Este tema no es nada nuevo. Desde hace ya una década hemos visto que el problema migratorio se ha agudizado con el fenómeno de niños migrantes centroamericanos no acompañados, con un gran costo político para ambas naciones. México incluso hizo una reforma constitucional en el 2011 para integrar los Derechos Humanos desde una visión del derecho internacional, es decir, que México respeta los Derechos Humanos de cualquier persona que esté en su territorio, sea inmigrante, turista o ciudadano. La disyuntiva actual que enfrenta México es respetar los derechos humanos de centroamericanos mientras que su país vecino pide securitizar la agenda migratoria con Centroamérica.
La lectura entre líneas es la siguiente: “Yo Estados Unidos te doy dinero México para que avances en la reforma laboral y el desarrollo económico del sureste, mientras que tú impides que los centroamericanos pasen por tu territorio para llegar al mio”. Estados Unidos pide una migración ordenada y legal. Sin embargo, tiene un cuello de botella que es la falta de una reforma migratoria que no dio a luz debido a los atentados del 9/11 además de un país profundamente dividido. No hay buenos ni malos, solo dos países con agendas complejas.
Tanto en el T-MEC como en esta visita tenemos la nota rosa periodística, es decir la noticia que genera una buena imagen pero donde no vemos ningún acuerdo o inversión económica. La funcionaria estadounidense se reunió con mujeres empresarias y líderes sindicales ofreciéndoles apoyo para reducir la disparidad de género pero no queda claro cuáles son los pasos a seguir o si habrá apoyo económico para avanzar la agenda de género.
La agenda bilateral México-Estados Unidos tiene muchas aristas, es de las más complejas y tiene diversos temas entrelazados e intermésticos que no se resolverán en esta administración. Como bien dice Kamala: “las causas profundas de la migración en la región no se solucionarán "de la noche a la mañana". Queda esperar que los temas bilaterales sigan su curso sin involucionar.
@SharonAHuitron