De acuerdo con información de la Comisión Nacional de las Zonas Áridas (Conaza), 56% del territorio nacional se considera árido y semiárido. En este sentido, se podría pensar que hay poco que hacer en materia productiva en dichas zonas ante la carencia de agua.

No obstante, están catalogadas como las zonas desérticas con mayor riqueza y diversidad biológica en el mundo. Las condiciones de humedad, suelo y temperatura permiten el crecimiento de casi una cuarta parte de las 1,500 cactáceas conocidas por la ciencia.

Además, se tienen especies florales que sólo se desarrollan en esta región del mundo.

Un ejemplo es la planta de candelilla. La recolección de esta flor para la producción de cera natural ha sido una de las actividades económicas más importantes en cuatro estados de la República: Chihuahua, Coahuila, Durango y Zacatecas. Asimismo, el mercado para la cera es muy atractivo para países como Japón, Estados Unidos y Alemania, principalmente. Dichos países la utilizan como materia prima para la elaboración de cosméticos, tintas, adhesivos, recubrimientos, abrillantadores, aislantes eléctricos, recubrimiento de frutas con fines de exportación, velas, entre los más importantes.

Por otro lado, de acuerdo con la información disponible del Anuario Forestal 2009, la producción de cera fue de 1,071 toneladas, cifra inferior en 8.8% respecto del promedio de los últimos 15 años (1995-2009). En tanto, el precio fue de 35,116 pesos por tonelada, lo que representa el doble del precio promedio del periodo (1995-2009).

La producción anual de cera de candelilla es variable por ser una actividad de recolección y debido a la disponibilidad natural del producto.

Según el Instituto de la Candelilla, actualmente se cuenta con un padrón de más de 3,500 pequeños productores de cera de candelilla en 33 municipios del noroeste rural de México, los cuales podrían ser desarrollados a través de distintas estrategias, como la transferencia de tecnología, capacitación, organización y vinculación a los mercados.

La plantación comercial de candelilla se ha identificado como una de las principales oportunidades de negocio y como una alternativa productiva en el semidesierto.

Lo anterior a través de la participación de programas gubernamentales de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) mediante recursos del programa ProÁrbol.

Así, considerando aspectos de organización de pequeños productores que aún se dedican a la recolección de la planta para pasar a la plantación comercial, se podría fortalecer la oferta de la candelilla y desarrollar, de manera ordenada, el amplio mercado de la cera de candelilla.

*José Ramón Ojeda Ledesma es especialista de la Subdirección de Evaluación de Programas de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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