La falta de competencia y la existencia de privilegios económicos existieron desde la era colonial. Toda vez que nos encontramos en el mes patrio, quiero aprovechar para presentar un par de apuntes históricos sobre la relación entre privilegios, comportamiento rentista y lucha por la libertad política.

Los monopolios estuvieron presentes desde tiempos virreinales bajo la forma de estancos, que eran privilegios otorgados por la Corona española, principalmente a los peninsulares, para explotar en exclusiva diversas actividades económicas en sus colonias. Fue un mecanismo de extracción de rentas que se utilizó, entre otras razones, para sostener la vida opulenta de las cortes y para financiar las actividades bélicas. También se establecieron alcabalas, que eran impuestos al comercio que inhibían la actividad económica y limitaban el intercambio entre regiones. Estas conductas incidieron en las posibilidades de expansión de la economía colonial, y ocasionaron un creciente resentimiento de parte de pobladores nacidos en las colonias.

Respecto de los estancos, la desaparecida Comisión Federal de Competencia publicó en el 2000 un libro titulado Los estancos en la Nueva España. Este documento utiliza fuentes documentales primarias, además de que reproduce varios de ellos por la vía facsimilar, en un formato por demás atractivo. A continuación, recupero una cita que me parece resume esta faceta de la vida colonial:

“Los estancos incorporaban un sinfín de actividades económicas, algunas de gran relevancia y otras de menor importancia. Esta modalidad de organización incidía sobre la minería, el tabaco, la industria y el comercio en general, pero también afectaba las peleas de gallos, la venta de naipes y hasta la extracción, distribución y venta de las nieves. La Corona administraba algunos estancos, los cuales abarcaban todo el territorio nacional, mientras que otros se otorgaban como privilegios o prebendas a algún individuo en particular o sólo cubrían alguna región de la Nueva España. En algunos casos, los estancos se vendían al mejor postor, mientras que en otros constituían un generoso regalo del rey de España, otorgado a algún principal por los servicios rendidos o simplemente por tener los contactos y relaciones adecuadas. A veces los estancos producían pingües ganancias a la Corona. Por el contrario, no era poco común que los estancos provocaran un dolor de cabeza para la administración novohispana, como resultado de la mala administración o corruptela en manos de funcionarios incompetentes o como consecuencia de algún concesionario privado que se trataba de pasar de listo o que incurría en malos manejos”.

Los recursos obtenidos por estos medios, particularmente los relacionadas con la minería y la explotación del mercurio, así como lo recaudado mediante la emisión de vales reales y lo aportado por algunos criollos ricos, terminaron hundidos en el mar, como resultado de la batalla de Trafalgar. La Corona se vio inmersa en una crisis financiera que fue atendida mediante la expropiación de los derechos de los créditos otorgados por el monopolio financiero de la iglesia, que otorgaba créditos a plazos de hasta 50 años, que en las colonias americanas se utilizaban para financiar proyectos productivos. La Corona embargó las propiedades de quienes no pudieron pagar de inmediato los créditos, entre ellos los hermanos de Miguel Hidalgo y Costilla, quienes se arruinaron como muchos otros que de manera súbita vieron canceladas sus posibilidades de progreso económico y ascenso social.

Resulta evidente que este contexto económico jugó un rol esencial en el desarrollo de las ideas libertarias que dieron lugar a la lucha por la independencia. Con ello, inició una etapa de discusión apasionada y accidentada sobre la conveniencia de adoptar posturas proteccionistas o librecambistas, que abarcaría buena parte del siglo XIX y culminaría con la prohibición de los monopolios en la Constitución de 1857.

*Consultor de Ockham Economic Consulting, especializado en competencia económica y regulación, y profesor universitario.

Javier Núñez Melgoza

Consultor

Competencia y Mercados

Consultor en Competencia Económica y Regulación, además es profesor universitario.