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Primero los pobres

Como era de esperarse, el PRI y sus aliados perdieron la elección en el Estado de México. Su oferta era detener a Delfina y al presidente López Obrador. Esto en uno de los estados más desiguales del país. Es fácil constatarlo: si volteamos al oeste de Ciudad de México encontramos desarrollos lujosos (pregúntenle al general Sandoval), separados del mundo con guardias privadas, llenos de campos de golf, fuentes, mansiones con grandes ventanales.
En cambio, si miramos al este, veremos que millones de personas viven en territorios con mal transporte público, falta de agua, aire contaminado, y mucha violencia en las calles. Ante una realidad así, lo que menos hacía falta era continuar con los gobiernos priistas que han permitido la devastación del Estado de México. Y la gente votó por MORENA, ¿a quién sorprende?
El 6 de junio de 2023, Marcelo Ebrard anunció su renuncia como Canciller. Es el banderazo de salida hacia la elección presidencial y legislativa del 2024. La oposición, si pretende competir, tendría que ir buscando, ¡ya!, alternativas convincentes. Para ello,deben comenzar leyendo el presente con otros ojos, siguen pensando en la política pendular: un día gana Obama, otro día gana Trump; un día gana López Obrador, otro día ganará Lily Téllez. Yo me imagino el desarrollo como una espiral. Deberían tener claro que el malestar con el presidente, por sí solo, no alcanza para ganar una elección. Tendrían que tomar conciencia de que no pueden superar el leivmotiv del obradorismo: «primero los pobres». Porque en la realidad mexicana, que se parece a la que describí antes, es necesario, y asunto de justicia, dejar de marginar a las personas. La discrepancia política no puede ser sobre si es o no urgente reducir la pobreza. Lo que la oposición debe disputar es la manera para reducirla. Y claro que el gobierno de López Obrador tiene puntos flacos, uno en especial: la falta de profundización democrática. Necesitan, pues, un programa de gobierno que ponga énfasis en las dos cosas: en reducir la pobreza con más democracia. Eso implica fortalecer la división de poderes: un poder judicial que imparta justicia; un parlamento que construya discutiendo las políticas públicas que nos llevarán a un futuro menos desigual y sustentable. Un ejecutivo con talante democrático, respetuoso de la Constitución. Además, defender la transparencia, hacer valer la autonomía de la Procuraduría. Proponer un nuevo régimen fiscal que redistribuya la riqueza, impulsar de verdad la educación, la ciencia y la cultura.
Lo que la oposición no necesita es Alitos, Chuchos, Markos, el pasado calderonista y peñanietista. Los partidos necesitan ciudadanos que lleguen a las cámaras abanderando derechos, no que los de siempre encabecen las listas de plurinominales. Me temo que no les alcanza el espíritu, ya lleno de ambiciones personales. Su única propuesta será: «saquemos a MORENA del poder». Les auguro un rotundo fracaso. No hay discusión democrática sin oposición y las ruinas que vemos en sus partidos, lo siento, no son culpa de López Obrador. Cargarán con la culpa de ser incapaces de construir un contrapeso democrático al morenismo.
Twitter: @munozoliveira

