“Lo que no está en el presupuesto no existe, es pura demagogia”. Esas son palabras del Presidente López Obrador cuando solía ser oposición y no gobierno. Pero los diputados de su partido, MORENA y sus aliados, que poco saben de lo que necesita el país, han aprobado un presupuesto para 2022 que es más de lo mismo, centralista, inercial y que se aleja de las verdaderas necesidades de la gente.

Por primera vez en tres años, el proyecto contempla incrementos en el gasto para salud, turismo, federalismo e igualdad de género; sin embargo, estos aumentos sólo crean la ilusión de que este Gobierno está atendiendo las demandas ciudadanas, ya que se explican, en mayor proporción, por asignaciones a los programas sociales que siguen sin reglas de operación y que han sido utilizados con fines netamente electorales, así como a las obras faraónicas que no han demostrado ser viables.

Un ejemplo de ello es el gasto federalizado a estados y municipios. Si bien se estima un incremento de casi 5%, éste se concentra en programas y acciones que no resuelven la atención de los sectores más sensibles de la población. En estados como el mío, Tabasco, más de la mitad del gasto de inversión está orientado a proyectos de Pemex y CFE, dejando en completo abandono a los programas de agua potable, apoyo a madres solteras, créditos a pequeños negocios e incluso al programa de adquisición de medicamentos del IMSS; algo que es sumamente alarmante considerando que Tabasco se ha posicionado como uno de los estados líderes en el desabasto de medicinas.

Otra mentira es el aumento de recursos para asegurar la igualdad de género. El anexo 13 contempla un incremento de 75%; sin embargo, de los 103 programas incluidos, sólo 25 cuentan con reglas de operación diferenciadas entre mujeres y hombres, y 80% son programas como “Sembrando Vidas” que nada abonan al objetivo de alcanzar la igualdad sustantiva y fortalecer los derechos de nuestras mujeres y niñas.

En turismo, la historia se repite; 96% de presupuesto se destina al Tren Maya mientras que el programa de promoción y apoyo a los Pueblos Mágicos sigue sin recursos.

Además, todo apunta a seguir desmantelando nuestros órganos autónomos, el poder judicial y el Instituto Nacional Electoral que son los que traen las mayores reducciones. Este último, tuvo un recorte de último momento de casi $5 mil millones que, por cierto, iban a ser utilizados para la consulta popular.

Como ex Diputada Federal, reconozco el valor que mostraron los legisladores de la Alianza Va X México al presentar un presupuesto alterno que proponía ajustar $380 mil millones del gasto reasignable para temas como el fortalecimiento de la seguridad pública, dotándole de nuevo recursos al FORTASEG, para la reactivación económica con la creación de un seguro de desempleo y el programa de empleo temporal, así como una nueva visión de la política social que dotaría de orden y reglas a los principales programas sociales, y retornaría el seguro popular y las estancias infantiles, entre otros. Tristemente, sólo quedó en eso en una propuesta.

Lamento que la cerrazón y la insensibilidad de la mayoría oficialista nos haya robado la oportunidad de un ejercicio presupuestario verdaderamente incluyente; había la oportunidad de regresarle rumbo a nuestro querido México, y se perdió nuevamente.

Twitter: @PerezSoraya

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.

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