Aunque nos parezca increíble, el día de ayer el juez Gunther Alejandro Villar Ceballos, informó a Rosario Robles y a sus abogados que, sin permitirles debatir (¡no puede ser!), se resolvería cuál sería la situación de la ex secretaria de SEDESOL en cuanto a si se mantenía o no en prisión preventiva, en la que lleva para ser exactos más de dos años. 

Esto en buen español quería decir que la defensa no tendría la oportunidad de argumentar nada para convencer con evidencias y razones al juez de la necesidad de enviar a Rosario a su casa hasta que comenzara su juicio que, vale la pena aclarar, es por presuntamente haber cometido una falta administrativa que no amerita prisión preventiva de acuerdo con nuestras leyes.

Seguramente siguiendo instrucciones y sin que le temblara la voz, el juez federal resolvió minutos después que la Sra. Robles tenia los medios para darse a la fuga y que su estado de salud no era un argumento suficiente para mandarla a prisión domiciliaria. Por lo tanto, permanecerá como hasta el día de hoy en la cárcel, para decirlo claro, aunque sea algo evidentemente ilegal.

De nada valió el amparo otorgado por el Noveno Tribunal Colegiado en Materia Penal de la CDMX en donde se permitía cambiar la medida cautelar de prisión preventiva y enviarla a seguir su juicio en casa. ¡Uf!

Vale la pena recordar que el 13 de agosto de 2019 Robles Berlanga se presentó por su propia voluntad para responder por un delito que, repito, no amerita prisión preventiva, pero…ese mismo día la FGR argumentó que existían evidencias de que la presunta culpable podría huir de la justicia. Así que sin más explicación la hasta hoy recluida fue a prisión.

La valentía de Rosario y el haber creído de buena fe que en nuestro país se vivía en un Estado de Derecho hizo que por haberse presentado a esta diligencia su detención fuera inmediata a partir de esa fecha. Su error fue no haber huido

¿Acaso una persona que se presenta a dar la cara y enfrentar las acusaciones que se le hacen, muestra alguna conducta que sugiera que quiere fugarse? ¿No era mas fácil haber huido al extranjero como Napoleón Gómez Urrutia, el Sr. Ancira o el inolvidable Emilio Lozoya… y háganle como quieran?

A partir de su detención se inventó descaradamente que tenia una licencia de manejar falsa; misteriosamente un juez apellidado Padierna se encargó de su caso; y una y otra vez y apelación tras apelación se impidió con todas las chicanadas posibles que Rosario regresara a su domicilio y tuviera un juicio con piso parejo.

Ni debido proceso, ni presunción de inocencia, ni nada. 

Durante muchos años trabajé con Rosario en TV Mexiquense, donde conducíamos juntas en esa televisora “Mujeres en el Risco”, una mesa de análisis integrada (en aquellos años novedosamente) solo por mujeres. En esas largas sesiones de grabación y trabajo compartí con ella sueños, risas, marchas feministas, discursos en defensa de la diversidad y de todas las causas de las vanguardias de nuestro país. Fueron tiempos felices. 

Mientras muchos se encuentran fuera del país, disfrutando de sus turbias riquezas, u  otros cenan Pato pekinés y dejan a su paso un reguero de mentiras y complicidades oscuras, Rosario se ha convertido en una presa política. Hay que aceptarlo, hemos llegado a eso. Nada puede darme más tristeza por ella, por mi, por todos y todas, por México.

Para terminar con un pensamiento esperanzador: no se nos olvide que nada es para siempre y que la vida da muchas vueltas y todavía va a dar muchas más. Ya veremos.

Tere Vale

Psicóloga

Columna invitada

Psicóloga, conductora, escritora, comentarista de Grupo Fórmula.

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